La Generación del Miedo y la Rutina.

        Somos la generación del miedo y la rutina. Hemos crecido en un país descompuesto; un adefesio de república donde la vida no vale nada y la moral es un ser deformado. Somos las víctimas de un experimento social, de la negligencia de una sociedad idiotizada cuya falta de ciudadanía en 1998 nos llevó a pagar sus consecuencias. Aquí estamos, mirando con envidia a todos los jóvenes del mundo a través de nuestras redes sociales; revolcándonos en la falta de futuro, de progreso, de cosmopolitismo; en la chabacanería de lo que queda de vida nocturna; en el encierro a domicilio que se ha vuelto nuestra juventud. Nos babeamos como idiotas viendo el Halloween en el resto del mundo; viendo la diversión de jóvenes que todas las tardes disfrutan de su ciudad y sus amigos; viendo todas esas maravillas que ofrece la vida en un país normal: la comida, la ropa, los museos, las actividades recreacionales. Todo lo que crecer en una revolución nos arrebató.

            Y así vivimos, a base del deseo y del miedo. El miedo a no saber si viviremos, el miedo a no saber adónde se dirige tu futuro. El miedo a que esta pesadilla no termine nunca. A que finalmente nos terminemos de volver una comunidad completamente emigrante. Ese miedo a que algún día – 2030, 2050 – nos sentemos en casas suburbanas con nietos e hijos que hablen lenguas foráneas, recordando un Ávila que más nunca vimos, con relatos generacionales que no son de heroísmo y progreso si no de nuevos nómadas modernos. Sentarse en el metro de Nueva York, año 2052, y ver una anciana venezolana narrar su travesía por el mundo una vez que abandonó Caracas décadas antes para más nunca volver.

            Y dejamos nuestras pocas esperanzas en lo poco que nos queda. En brujos y profetas, en elecciones parlamentarias. Y el miedo acecha y golpea, apareciendo con rumores macabros y desalentadores que llegan de supuesta largas cadenas de gente: que habrá un fraude masivo, que compraron a la ONU con oro, que si gana la oposición los colectivos desarrollarán una pesadilla de sangre y terror en las calles del país. Surge la depresión, pero la esperanza perdura en medio de la oscuridad.

            No es lindo vivir con miedo y no es divertido vivir con rutina, encerrado en una casa. Y así, a mi generación le ha tocado vivir los peores momentos de la historia de este desangrado país que es Venezuela. Somos la generación de la emigración, empujados por el país a las aguas del Caribe para conquistar el resto del planeta – dejando una patria en llamas atrás. Y todo por la irresponsabilidad de una generación mayor que no logró entender lo que tenían hasta que lo perdieron. 

Miss Venezuela es Árabe – y Eso No la Hace Menos Venezolana Qué Tú.

Mariam Habach, Miss Venezuela 2015 (foto cortesía de El Universal)

Mariam Habach, Miss Venezuela 2015 (foto cortesía de El Universal)

        Con una población de cerca de 1.600.000 personas, los venezolanos de origen árabe han permeado todo aspecto de la sociedad venezolana. Dirigen enormes empresas y bancos, han fundado organizaciones de suma importancia para Venezuela como el equipo de Los Magallanes y han logrado renombre a través de muchos personajes públicos. Anoche, la nueva Miss Venezuela fue anunciada: Mariam Habach, oriunda del estado Lara y venezolana siria. Inmediatamente, una ola de comentarios xenofóbicos se hizo sentir en las redes – mostrando no solo un enorme desprecio a los venezolanos árabes si no una suma ignorancia de una parte de la población.

        Las dos grandes colonias árabes de Venezuela son la siria y la libanesa. Fue en la segunda mitad del siglo XIX, cuando el primer libanés en migrar a Venezuela tocó sus cálidas tierras caribeñas. Ese fue el inicio de una inmigración masiva que cambió la composición social de Venezuela, haciéndonos uno de los países con más libaneses en el mundo. Los inmigrantes libaneses siguieron llegando a Venezuela durante aquel siglo y el siguiente, con olas masivas de libaneses estableciéndose en el país durante la dictadura de Perez Jimenez en los años cincuenta y durante la guerra civil libanesa en los setentas y ochentas. La enorme mayoría de los libaneses que llegaron al país eran cristianos, principalmente católicos orientales pero también ortodoxos. La minoría musulmana, que ha ido creciendo desde que Margarita fue declarada zona libre de impuestos al rededor del año 2000, se estableció principalmente en la Isla de Margarita. Los drusos, una religión mística del Líbano y de Siria, también encontraron refugio en el país haciéndonos el país número cuatro con la mayor cantidad de drusos luego de Líbano, Siria e Israel. Otra enorme inmigración de habla árabe que Venezuela tuvo, inclusive mayor a la libanesa, fue la siria. Los sirios venezolanos, también en su mayoría cristianos y en gran parte provenientes de la hoy devastada ciudad de Aleppo, encontraron un hogar en diferentes zonas del país tales como el pueblo oriental de Santa Bárbara donde la fuerte presencia siria lo ha convertido en el único enclave étnico árabe en Latinoamérica (y hay que tomar en cuenta que hay más libaneses en Brasil que en todo el Líbano). Estas grandes migraciones han tenido de resultado que existan grandes y poderosas colonias en Caracas, Puerto Ordaz, Maracay, Margarita y otras zonas importantes del país.

         A medida que Mariam recibía su estrafalaria corona de reina de belleza, los comentarios racistas se empezaron a sentir en las redes sociales. Más de una persona la acusó de no ser una venezolana “verdadera” (lo que sea que eso signifique) debido a que sus padres provienen de Italia y Siria, otro – por ejemplo – dijo que Mariam Habach debería ser Miss Siria y no Miss Venezuela. El nivel de acoso llegó a tal nivel, que la cuenta de Twitter de Habach fue hackeada con tweets tales como: “Soy niña de papa y mama arabe por eso me hace ser la más hermosa jaja les gane a todas sucias” (sic.) o “Ojalá toda la gene de Siria se Unda” (sic.). Debido a la ola de xenofobia, Habach especificó: “Yo no soy árabe, ni soy italiana, soy de aquí, y descendiente de esa cultura, pero soy totalmente venezolana y tocuyana”.

         Buscando del tema en internet, conseguí un foro de mala muerte donde los comentarios racistas eran aún peores. El tema se abría diciendo que Mariam Habach (que no es la primera Miss de origen extranjero. Todas menos una de las Miss Universos han sido de origen extranjero) era una homofóbica pero que esto se le perdonaba porque es algo de “sus costumbres”, implicando a la homofobia como un supuesto valor cultural de los árabes (Ya que al parecer en Venezuela los homosexuales son sumamente respetados, en especial en la Asamblea Nacional donde los insultos homofóbicos sobran). La ignorancia del hombre, que pareciera considerar la homofobia igual al kibbe o a la danza del dabke, me hizo pensar en el pensamiento liberal de los habitantes de Beirut donde existe una notable subcultura homosexual. En el foro, los comentarios xenofóbicos a Habach siguieron. Una forista preguntaba que por qué estaba en una iglesia católica si ella es árabe, ignorando completamente que la mayoría de los árabes venezolanos son cristianos y que árabe y musulmán no son sinónimos pues la gran mayoría de los musulmanes no son árabes. Otros criticaban y comentaban su nariz, típicamente grande por ser de Medio Oriente, como ya había visto en Twitter donde la mentaban de bruja. Un usuario preguntó: “Pero no sólo homofóbica, también ninfómana, vulgar, grosera, fea, bruta e hipócrita Jajajaja también los árabes son así?” lo cual llevó a la respuesta de otro usuario que dijo: “Pa que te digo que no sí si. (sic.) Esa comunidad me la conozco bien. Doble moralistas como ellos solos.” La generalización y la ignorancia hicieron de las suyas.

        La xenofobia está creciendo en el país. Está creciendo no solo contra los venezolanos libaneses y los venezolanos sirios, sino también contra los venezolanos italianos, los venezolanos españoles, los venezolanos portugueses, los venezolanos judíos, los venezolanos armenios, los venezolanos colombianos, entre muchos otros. Se ve la ampliación del estereotipo del extranjero que oprime al venezolano de pura cepa, tan antiguo que se podría decir que hay hasta un sketch de Radio Rochela (muy gracioso de hecho) de alrededor del año 1992, y un discurso estatal que promueve este pensamiento – causando artículos altamente preocupantes en páginas radicalmente chavistas como Aporrea.com. Pareciese que la memoria cultural venezolana estuviese borrando el hecho que este es un país de inmigrantes y que los descendientes de estos son tan venezolanos como un descendiente de un conquistador con una indígena.

          ¿No somos venezolanos por ser de otra cultura? Obviamente sí, y no lo digo porque simplemente tengamos la nacionalidad. Lo digo porque vivimos en este país que nos dio refugio, porque nos sentimos como una parte de él, porque nuestra bandera es el tricolor con estrellas, porque trabajamos con los que nos brindó Venezuela al llegar y porque, más que nada, amamos a Venezuela y la llamamos hogar. ¿Cuándo se había visto una xenofobia tan notable en este país? La situación es preocupante, desmoralizadora. No podemos dejar que esto continúe, permitiendo que nos sigan dividendo en venezolanos de verdad y venezolanos de mentira porque no hay nada menos venezolano que despreciar a otro por su etnia. Invito por eso a todos los venezolanos a darle la espalda a la xenofobia de unos cuantos y le digo a ese grupo pequeño: si les molesta la multiculturalidad, están en el país erróneo – Si abrimos nuestras puertas a todo el que escapaba de la locura del Viejo Mundo, fue por algo. Venezuela es una tierra multicolor con sabor latino, asiático y europeo que no se dejara llevar a la locura del racismo y la división.

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Ten tu Chamo: la Telenovela Venezolana y la Deformación Familiar

         Bien desde 1971, Brasil ha sufrido un enorme cambio demográfico. La tasa de fertilidad brasileña se ha reducido de un promedio de seis hijos por mujer a un promedio de menos de dos. Los demógrafos creen que aquel cambio poblacional debe al hecho que Brasil ahora es un país más urbano y más rico, pero nuevos estudios apuntan una fuerza de cambio más inesperada: las telenovelas.  

      Un estudio de población reveló que las populares telenovelas brasileñas tuvieron un impacto directo en las tasas de divorcio y de fertilidad de Brasil a medida que el poderoso canal de televisión Globo se expandió gradualmente por los estados del país. Las telenovelas que llegaron con Globo expusieron a la población a modelos familiares pequeños y más glamurosos – modernizando de esta manera el pensamiento del gigante sudamericano.

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            En Venezuela, mayor exportador de telenovelas en los años ochenta, la situación es otra. No es secreto que en Venezuela las familias donde ambos padres están presentes son atípicas y que existen una serie de problemas en torno a la estructura familiar. El mayor grupo de madres venezolanas son las madres solteras (3,2 millones de mujeres) y en el Zulia solamente hay 94.000 madres con siete hijos y 42.000 con ocho. De hecho, la tasa de fertilidad del país ha aumentado de un 42% en 1960 a un 55% en 2011. Y la situación es aun más sombría: Venezuela es el primer país sudamericano y el tercer país latinoamericano (después de Nicaragua y Honduras) con la mayor cantidad de madres adolescentes. 25 de cada 100 embarazadas tienen menos de 19 años y, preocupantemente, Latinoamérica y el Caribe son las únicas regiones del mundo donde la tasa de embarazos adolescentes ha aumentado y no disminuido de acuerdo a la ONU. Debido a esto, el porcentaje de madres adolescentes ha aumentado de 13,8% en 1990 a 27-30% en 2010 por lo que por día nacen 21 niños venezolanos cuyas madres son adolescentes. La falta del padre en la estructura familiar es notoria, por lo que nace una sociedad matriarcal donde el padre desaparece y deja a su pareja – la madre de mis hijos – como único soporte de su descendencia. La existencia de refranes como “una vez que se acaba el amor por la mujer, se acaba el amor por los hijos” reflejan la situación. La irresponsabilidad también existe en las mujeres. En Venezuela, es común que una mujer en un intento desesperado de mantener a su pareja a su lado se embarace (lo que se conoce en inglés como un anchor baby) – muchas veces fallando en su meta. Otras mujeres aconsejan a sus amigas con tener un bebé (“ten tu chamo”) por el logro que representa para ellas, ignorando la responsabilidad y el peso económico que esto implica. Los anticonceptivos son ignorados por la falta de educación sexual que sufre la gran mayoría de la población de Venezuela.

            El poder de la televisión – el nuevo opio del pueblo – sobre los televidentes puede llegar a ser enorme. Un ejemplo de esto es la occidentalización que ha sucedido en casi todo el planeta una vez que los televidentes de zonas como Asia o Medio Oriente quedan expuestos a la vida en Occidente. También, la normalización de temas que otrora eran tabú, como la homosexualidad o el sexo prematrimonial, ha sido empujada en gran parte por la televisión. En Venezuela, la televisión (solo hay que pensar en el 11-A) y las telenovelas también ejercen su influencia sobre la población – muchas veces deseducando. Mis críticas a la influencia de las telenovelas sobre el pueblo venezolano empezaron después de que vi “Cosita Rica”, una superba telenovela de Leonardo Padrón que toca temas sociales y políticos del país (hay hasta un personaje que representa a Chávez). Cosita Rica es el típico romance de una mujer pobre (Paula C) con un hombre rico (Diego) y los muchísimos obstáculos que encuentran en el camino (claro, sumándole cosas como el malandraje, el chavismo, la lucha de clases, etc…). El mayor obstáculo para los héroes de la telenovela es Vicky, la burguesa esposa de Diego quien es retratada como una monstruosa y malvada perra sin corazón que hará lo imposible por evitar el amor de los protagonistas (más o menos Cruella de Vil en el Este de Caracas). Pero si se pone esta situación en la vida real, toma otra perspectiva: Vicky es una mujer tratando de salvar su matrimonio pues su marido es un hombre infiel y Paula C es su amante (y empleada…). Lo que trato de decir con esto, es que el televidente está siendo expuesto a una moralidad retorcida y errónea: la esposa es el antagonista, la amante es la heroína y la infidelidad es aceptada y aplaudida. Peor aun, el televidente es receptor a la idea de que debe luchar por un marido infiel en vez de divorciarse de él una vez por todas. Cosita Rica, no estás dando un buen mensaje.

            Las novelas clásicas del país son igualmente dañinas. “Leonela” nos muestra una mujer que es violada pero posteriormente se enamora del violador y se casa con este. En “Abigail” vemos una alumna de bachillerato que enamora a su profesor, tiene un hijo con este y posteriormente – tras todo un drama sin fin – se casa con él. “Cristal” nos muestra, al igual que en un momento Cosita Rica, que una mujer quedando embarazada va a mantener a su marido cerca (y no importa si el bebé es de él o no). Las telenovelas han tenido un resultado tóxico en la sociedad venezolana: el televidente es expuesto y convencido constantemente de que una mujer pobre solo progresará acostándose con su patrón, que embarazándose una mujer mantendrá a su pareja cerca, que ser infiel está bien y que el gran amor de una mujer es un hombre que la maltrata o – ¡por el amor a Dios! – un violador del que fue víctima.

Una transformación en la temática de las telenovelas, que ejercen un gran poder en la población venezolana, es más que necesaria - es urgente. Dejando aquellos modelos arcaicos y machistas, estas deben exponer al televidente a un estilo de vida moderno e influenciar la manera de pensar como sucedió en Brasil, siendo así transportadoras de la modernización y del pensamiento moderno y no odas a la misoginia que, a cambio del dinero que producen, desinforman e influencian para mal a un país entero donde la deformidad de la estructura familiar y de la maternidad están estrechamente relacionadas con la miseria. Se necesitan telenovelas donde Vicky le pida el divorcio a Diego una vez que descubre su amorío con Paula C, donde Leonela lleve a su “gran amor” a la justicia, donde Abigail se gradúe del colegio sin un bebé y donde embarazarse por un hombre lleve al personaje a la pobreza y no a un matrimonio idílico. Nuestra televisión ya no puede ser tóxica si no productiva, usando el drama pero con una nueva perspectiva moral que eduque a través de la dureza de la realidad. Hay que cortar, romper, armar, y más que nada mostrar con una nueva perspectiva, las estructuras y los ideales de la telenovela. Es decir, hacer un cambio en la cultura. Por eso digo: guionistas, no pudran las mentes de los venezolanos - edúquenlas. 

14 de Julio

14 de julio

Hoy se tomó la Bastilla. Hoy, hace dos siglos dos décadas y seis años, se tomó la Bastilla. En esa explosión de ira – partículas volando en espiral y humo áspero brotando de este Armagedón – nació la civilización occidental moderna. Brotó de una explosión, de un mini Big Bang, como una cotufa cuando estalla y deja de ser una lisa esfera dorada y se convierte en una nube crujiente. Hoy – también – hace un año conocí a una muchacha de encanto obsesivo y crueldad bárbara, de confusión y de varias caras. Me marcó, eso es indudable. Amor es una palabra muy grande para lo que siento – crush tal vez le queda mejor.

La conocí una noche de lluvia en esa ciudad monstruosa y fascinante que es Nueva York. Las gotas oscuras bajaban por entre los techos del Downtown y los arboles de Washington Square frente a donde ambos vivíamos por aquel verano. Me la presentaron en medio de una turba de adolescentes de todos los colores y nacionalidades, al mejor estilo Benetton, que habían sido expulsados a refugiarse bajo los techos de zinc de la obra de remodelación de nuestro dorm de NYU luego de que una alarma de incendios se disparara. Y así fue como, en medio de ese mar de jóvenes en pijamas, nació nuestra amistad. Floreció, y eventualmente se volvió algo más complejo. Pero pronto esta complejidad se enredaría en confusiones y problemas estúpidos, llevando a la amistad a un abismo que parecía no tener fin. Pero tocó el frio piso. Y ahí sigue, un año después, sintiendo el frío suelo del oscuro abismo – esperando que alguien la saque de ahí. Pero parece que jamás saldrá.

Y así, mi 14 de julio habla de una Bastilla personal y ridícula. Y pienso en ella y en su crueldad y en su encanto. El universo se burla con su ironía. Nos otorgaron para este día la cita para ir a la embajada de su país por cuestiones de papeleo – su bandera en todos lados. Estoy seguro que para ella hoy es solo un día normal, yo solo soy un espectro de su pasado. Todo sigue en aquel abismo nigérrimo y yo sigo con mi ridícula, enamoradiza, adolescente y patética Bastilla – un año después de mi 14 de julio, aun esperando por ella.

Te Quiero Venezuela

Sofocados por el desastre de esa devastada oda al brutalismo que es Caracas, por la inflación más alta del mundo, por las serpenteantes colas para comprar en el mercado, por la escasez de todo tipo, por el racionamiento, por el cinismo, por la falta de seguridad, por la censura, por toda esa maraña de maldiciones que han carcomido a Venezuela, muchas veces olvidamos por qué amamos al país.

Hace un año, tuve la oportunidad de hacer un excelente curso de verano en la Universidad de Nueva York. Durante el mes y medio que estuve ahí, hice algunas de las amistades más increíbles de mi vida y formé algunas de las mejores memorias que tengo. Entre tardes sentado en Washington Square, calurosos sábados comiendo helado, visitas a las mejores colecciones de arte del mundo, un enamoramiento adolescente comiendo pizza una noche lluviosa, e incontables visitas a Mcdonald’s con mi amiga británica, tuve el verano más espectacular de mi vida. Aun así, algo me faltaba. Sentía un extraño añoro por la patria: extrañaba su gente, sus colores. Francamente, me mataba la soledad del norte – me mataba la aislación, el individualismo, el darwinismo despiadado que mueve a los neoyorkinos. Salí de Venezuela con ganas de no mirar atrás y volví con ganas de envolverme en el tricolor de la bandera. Pero los meses pasan y el país se hunde en un sótano. Pronto, aquel sentimiento fue devorado por la crisis. Me volví a sentir sofocado, hastiado, atragantado de un país inverosímil.

Hace unas semanas, me encontraba manejando con mi hermana de copilota. Soy nuevo en el mundo automovilístico, con una licencia fresca. Delante de mí había un auto viejo de color azul, uno de esos largos carros antiguos que son reliquias de la Cuarta República. El hombre que lo manejaba se movía con torpeza y ya me sentía cansado de su mal manejo. Entramos a una avenida residencial y el auto azul se detuvo. En menos de un minuto, ya había una larga cola de carros detrás del nuestro. Las cornetas comenzaron a sonar mientras más carros llegaban y se unían al embotellamiento. El auto azul seguía sin moverse. Me quedé mirando, entre las cornetas y los comentarios de mi hermana. Subidamente, un hombre que venía caminando por la calle vio la escena y corrió a auxiliar al hombre del auto azul. Ambos lo empujaron y lo sacaron de la vía. Aquel momento fue como un trance, una suerte de epifanía. El mundo se quedó en silencio y solo existió esa escena. Sin darme cuenta, una sonrisa se plasmó en mi rostro. Mi boca expresó mis sentimientos:

-        Por eso es que quiero a Venezuela.

De vez en cuando, lo sublime de la relación entre un país y su gente está en lo mundano. Un país herido, en medio de una tormenta que oscura que lo ciega y lo confunde, me mostró su propio ser a través de un desconocido ayudando a otro. Escarbando debajo del mar de malas noticias y del malestar general, la verdadera Venezuela aún existe y nos ruega que no la abandonemos – porque nos necesita más que nunca. 

Junto a las Aguas de Babilonia

Panorama de Palmira

Panorama de Palmira

      Gruesas nubes oscuras cubren Medio Oriente; Aleppo y Mosul huelen a carne sangrante mezclada con arena y piedras. Los muertos yacen en las calle como carroña, como corderos sacrificados. Se oyen los gritos de los inocentes, de los rendidos, de las minorías mientras sus cuellos son cortados por demonios en cuerpos humanos. Es el Estado Islámico (ISIS), que se expande como una alfombra macabra por los desiertos y pueblos erosionados. La bandera negra, terrorífica con su reminiscencia a piratas, se alza en territorios perdidos por Iraq y Siria. La situación es preocupante. 50% del territorio sirio ya es del EI (ISIS). Ahora, la ciudad de Palmira - antiquísima ruina exquisita de la antigüedad, la Venecia de las Arenas, patrimonio de la UNESCO - ha caído en manos de los bárbaros. Iconoclastas, destructores de la historia; Palmira podría ser demolida por las manos ensangrentadas de ISIS haciendo que la humanidad pierda una importante herencia cultural. Mientras, el resto del mundo se hace la vista gorda. 

Palmira

Palmira

      Palmira es el nombre de una ciudad romana hoy convertida en ruinas en medio del desierto sirio. Alguna vez el centro de conexión entre oriente y occidente, mezcla de los nativos arameos con los dominadores romanos, Palmira muestra su glorioso esplendor a través de sus ruinas. Colosales arcos de mármol y magnificas columnatas se alzan entre la arena junto a templos ornamentados y magníficos estadios de fina arquitectura clásica. Ahora, este patrimonio de la humanidad ha sido anexado por el imperio de la psicopatía, ISIS. En las poblaciones adyacentes, los habitantes escapan a zonas controladas por el gobierno sirio mientras que los restantes ven la sangre correr. Docenas de personas civiles ya han sido ejecutadas en Palmira, sumiéndose a las miles ejecutadas por el Estado Islámico. 

Palmira. Notese el tamaño de las columnas comparado con el hombre en la izquierda. 

Palmira. Notese el tamaño de las columnas comparado con el hombre en la izquierda. 

     Pero ¿por qué es ISIS una amenaza a las ruinas? El Estado Islámico, orgullosamente más primitivo que los pobladores originales de Palmira, consideran que las antiguas ruinas esplendorosas del Medio Oriente son restos de paganismo y herejía y deben ser eliminadas. Usando la historia de cuando el profeta Mahoma eliminó los ídolos en la Mecca, los miembros de ISIS planean acabar bárbaramente con todo vestigio de estas civilizaciones. Los crímenes culturales (y ni hablar de los humanos) de ISIS han sido atroces.  Múltiples mezquitas y santuarios chiitas han sido explotados o demolidos; el rostro de la ciudad de Mosul ha sido desfigurado: La mezquita del profeta Jonás, con su alto minarete y la supuesta tumba del profeta, ya no existe. También la Tumba de la Niña - un santuario a una niña que supuestamente murió de un corazón roto - ha sido eliminado junto al santuario del siglo trece dedicado al Imán Awn al-Din, una de las pocas obras que había sobrevivido a la invasión mongol. Todos los frescos y ornamentos de las mezquitas de la ciudad también han sido retirados por ordenes de los bárbaros y todas las iglesias cristianas han sido destruidas. En Tikrit, la mezquita de Al-Arba'in con sus cuarenta tumbas del siglo VII y la Iglesia Verde de los cristianos construida en el mismo siglo fueron explotadas. La lista de edificaciones religiosas continúa pero ISIS también ha destruido obras más antiguas. Hablar de lo sucedido en Iraq me parte el alma: las minorías religiosas son masacradas y la historia antigua es borrada. Varios lamassus - estatuas mesopotámicas de toros con rostros de hombres y alas – han sido desfigurados o destruidos y las hermosas estatuas del museo de Mosul – reyes antiguos, dioses quiméricos – fueron martillados y lanzados al piso. Ver imágenes así en pleno 2015 es, verdaderamente, desagradable y por muy imposible que suene, ISIS ha cometido peores destrucciones culturales. Las hermosas ruinas de la ciudad de Nimrud, restos del Imperio Asirio y de unos mil años antes que Cristo, con sus imponentes entradas arqueadas y colosales lamassus fue demolida. Y la lista empeora. La ciudad de Hatra, del siglo dos antes de Cristo, fue “nivelada” hasta el suelo. Sus increíbles arcos similares a túneles, magnificas columnas gruesas, estatuas de mujeres y demás placeres visuales ya no existen. Basta poner “ISIS cultural destruction” en google para ver imágenes alterantes. Palmira podría terminar igual que sus primas iraquíes.

Destrucción del Museo de Mosul

Destrucción del Museo de Mosul

      Lo perturbador de la situación, más allá de la locura de ISIS, es la reacción del resto del planeta. Los poderes occidentales se hacen la vista gorda con la situación y continúan sus vidas rutinarias mientras que en las zonas del Estado Islámico todo derecho human está siendo violado y los patrimonios de la humanidad están siendo destruidos. El mundo entero ha sido flojo en movilizarse para acabar con semejante régimen brutalidad, resultado de las acciones idiotas de George W. Bush al convertir a Iraq en una fosa de guerras y bandos que esgriman un realismo brutal. Y así, las potencias voltean su rostro ante el llamado de auxilio de sirios e iraquíes degollados todos los días. La directora de la UNESCO pidió ayuda internacional para salvar Palmira, pero nadie le ha hecho caso. Y mientras los jefes de estados de “la civilización” se liman las uñas viendo el genocidio y la destrucción cultural, una sombra se yerna en la humanidad. Ahí está el resultado de los delirios de ese hombrecito miserable que fue Bush hijo. Ahí está, ahora, la verdadera amenaza. Las elites occidentales no habían sido tan inútiles y soñolientas desde que Hitler fue creciendo su imperio sin crítica alguna en 1938 y ahora nos encontramos en una situación similar en pleno siglo XXI: imperios, destrucción, genocidio étnico. Pero, de todos modos, ¿qué les importa a los poderes? Después de todo – al parecer –  para ellos son solo miles de personas del Tercer Mundo siendo masacradas y antiguas ruinas orientales siendo destruidas… ¿Qué se hace? es toda una lástima que no son doce periodistas franceses. Así, el mundo si hubiese reaccionado.

Junto a las aguas de Babilonia,

Allí nos sentábamos, y aun llorábamos,

 

Salmo 137:1

Hatra. Destruida por ISIS.

Hatra. Destruida por ISIS.

Nimrud. Destruida por ISIS. 

Nimrud. Destruida por ISIS. 

Memorias De Un Futuro Mejor

In its peerless setting at the foot of Mount Avila, Caracas boasts some of the finest restaurants, clubs and golf courses in the Caribbean. Enjoy the horseraces at La Rinconada on Sunday. See everything from ballet to jazz at the ultramodern Teresa Carreño Theatre. Visit Bolivar’s home and the outstanding Museum of Contemporary Art. And, of course, go shopping!

VENEZUELA

The best kept secret in the Caribbean

"Viasa prestigio de Venezuela en el mundo"

"Viasa prestigio de Venezuela en el mundo"

La nostalgia por un tiempo en el que no viví me devora por dentro cada día más: es una enfermedad generacional. Sentimos un añoro por una época casi mítica que nos llegó de la boca de nuestros padres, una época casi imposible para los oídos de los venezolanos de hoy en día en la cual Caracas no es la Sucursal del Cielo si no una Kabul tórrida. Hemos crecido en un huracán de miseria, oyendo los sueños rotos de nuestros padres sobre modernidad y progreso tropical. Ellos nadaron en petróleo, nosotros nos ahogamos.

¿Dónde está la Venezuela que tenía los mejores salarios de la región; la que tenía a Viasa, una de las mejores y más lujosas líneas aéreas del mundo; la que tenía una enorme y estable clase media hoy desaparecida; la de las deslumbrantes obras de infraestructuras; la de la Caracas brillante, la joya del Caribe, la metrópolis que surgió de la playa y la selva; la que no iba ni un día atrasada en las modas y movimientos internacionales; la que le daba acojo y cariño a millones de inmigrantes; a la que inmigraban y no de la que emigraban; la que permitía a la gente surgir; la de los rascacielos y autopistas; la de los artistas cinéticos; la de la única democracia en la región; la del deslumbrante avance y modernismo; la del optimismo de los años ochenta; la de Karina, El Puma y Melissa; la de las telenovelas vistas en todo el mundo y la graciosa Radio Rochela; la de los espectaculares y exagerados Miss Venezuela; la del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber; la que tenía tiendas y mercancía decente por doquier; la que tenía comida de sobra en los mercados; la que le permitía a la gente andar en carros sin blindar; la de las Nifu Nifa; la que miraba al mundo con orgullo de si misma y no como una parte más del Tercer Mundo; la de nuestros padres; la que siempre prometía un futuro?

      Es un Paraíso Perdido,

      Mas no irrecuperable.

La simpatía y el excelente servicio vuelan por los cielos de tres continentes.

Tenemos más vuelos directos desde Sudamérica a Europa, Medio Oriente, Estados Unidos y el Caribe. Muchos de ellos en los fabulosos Viasa DC-10, los jets más avanzados y cómodos de nuestra época. Todos con simpatía y excelente servicio: el placer que llamamos viasar.

VIASA