Yo nací en esta ribera...

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Venezuela está padeciendo una grave enfermedad que es destructora y es desmoralizadora. Nos necesita más que nunca. A pesar de los percances, yo tengo fe de que el país se levantará de su lecho de muerte, esgrimiendo un tricolor de siete estrellas, y romperá sus cadenas paa iniciar una nueva época. Firmemente, creo que el camino que iniciamos hace ya unos años sigue en pie y que aunque estamos en la madrugada más oscura de Venezuela - en el sótano de su historia - el amanecer está por acontecerse. La Tierra de Gracia va a enjuagarse sus ojos llenos de sangre y de dolor para ver el regreso de millones de compatriotas expatriados que con sonrisas en sus rostros regresan por una Maiquetía cuyo suelo multicolor ya no será símbolo de despedidas - si no de reconciliación.  

¿Por qué yo voto?

Yo voto por mí. Yo voto por ti. Yo voto por ellos. Yo voto para que en Venezuela reine la paz y la democracia. Yo voto para que en mi país se respeten los derechos humanos. Yo voto por tener un futuro.

Yo voto para que los supermercados y los abastos se regocijen de comida. Yo voto para que sobre la harina pan, el aceite, la azúcar, el café, el papel toilette y todos los productos que escasean. Yo voto para que las colas interminables sean un mal recuerdo del pasado. Yo voto para poder comprar lo que quiera, donde quiera y cuando quiera. Yo voto por poder comprar sin mi número de cédula y sin mis huellas dactilares. Yo voto para que regrese todo lo que desapareció; por los repuestos de los autos, por el papel periódico, por los útiles escolares. Yo voto para que no tengamos más la inflación más alta del mundo; para que los precios no se alcen hasta las nubes. Yo voto para que nuestros salarios valgan la pena; que alcancen para comprar comida, para viajar, para comprar un carro, para comprar una casa y que aun así sobre. Yo voto para que el dinero que hay en las calles no sea papel sin valor; para que ahorrar no sea un fiasco.

Yo voto para que haya medicinas. Yo voto para que la gente no muera porque no hay con que curarse. Yo voto para que nuestros hospitales y clínicas tengan todo lo que necesiten y sean de nuevo lugares para sanar a los venezolanos. Yo voto para ir a una farmacia y comprar jarabes, pastillas, gotas y demás sin que nos digan que no hay. Yo voto para que los recién nacidos tengan donde dormir, para que los enfermos de cáncer puedan someterse a la quimioterapia y para que las radiografías no sean un bien valioso.

Yo voto para que cese la corrupción estrambótica. Yo voto para que aquellos que se proclaman socialistas dejen de vivir en casas de oro y viajar en avionetas futuristas a costas del dinero del pueblo que se han robado. Yo voto para darle la espalda a los bachaqueros, a los paramilitares armados, al abuso de la bota verde y a los malandros. Yo voto para que cese la inseguridad. Yo voto para que no tengamos más muertos violentos anualmente que Iraq en guerra civil. Yo voto para que cesen los secuestros, los atracos, los asesinatos y los robos. Yo voto para poder salir a la calle sin miedo. Yo voto por los muertos: los de la inseguridad, los de las protestas, los de todo tipo de violencia política. Yo voto por los secuestrados.

Yo voto para que tengamos una sistema educativo ejemplar. Yo voto para que todos tengan educación. Yo voto para que cese el acoso a nuestras universidades y para que tengan los presupuestos que se merecen. Yo voto para que sean centros de cultura y conocimiento y no campos de batalla. Yo voto para que nuestros profesionales no deban abandonar sus sueños o su país. Yo voto para que nuestros científicos vuelvan. Yo voto para que nuestros museos y teatros sean joyas de la humanidad y no anfiteatros políticos. Yo voto para que desaparezca la pobreza. Yo voto para que todos tengan una vivienda digna, agua, electricidad e igual oportunidades. Yo voto para que seamos un país mayoritariamente de clase media. Yo voto para que todos tengan oportunidad de salir adelante. Yo voto para que reina la cultura. Yo voto para que regrese el cosmopolitismo de Caracas. Yo voto para que cese el odio entre clases, para que dejemos de pensar como ricos y como pobres y empecemos a pensar como venezolanos.

Yo voto para que los servicios públicos funcionen. Yo voto por que regresen los empleados de PDVSA. Yo voto para que haya luz y agua. Yo voto para que Cantv, el metro y los autobuses funcionen correctamente. Yo voto para que liberen a los presos políticos. Yo voto para que no haya más abuso y represión. Yo voto para que cese el miedo y la intimidación. Yo voto para que no obliguen a mujer a comer gusanos por abuchear a la esposa de un político; para que nos golpeen, no nos electrocuten, no nos quiten el gozo que es ver el sol, no nos violen con fusiles y no nos deformen con golpes. Yo voto por los estudiantes muertos y presos. Yo voto por los perseguidos y los exiliados. Yo voto por la libertad de comercio; para que no haya más expropiaciones, no haya regulaciones ilógicas, controles cambiarios y ataques a la industria privada. Yo voto para que haya libertad de expresión; para liberarnos de la censura, para que los periódicos y los canales de televisión nos muestren la realidad sin miedo a ser cerrados.

Yo voto para que se detenga la emigración masiva. Yo voto para que volvamos a ser un país de inmigrantes y no de emigrantes. Yo voto para que regresen todos los que se fueron. Yo voto para que el piso de Maiquetía no sea un signo de tristeza si no de arte. Yo voto para que cesen las lágrimas y las despedidas. Yo voto para que dejemos de estar repartidos por el mundo. Yo voto por la juventud. Yo voto por tener mis hijos en Venezuela. Yo voto para que millones de niños venezolanos crezcan en nuestra tierra, bajo nuestro cielo, y hablando nuestra lengua.

Yo voto por remediar nuestra imagen dañada en el mundo. Yo voto para que dejen de prostituir los nombres de nuestros próceres. Yo voto para que no se aplauda la viveza criolla y la flojera. Yo voto para que haya hogares dignos; para que las adolescentes no sean madres y las madres no sean solteras. Yo voto para que dejen de decirme que no pertenezco a este país. Yo voto para que se detengan los abusos a los indígenas en Canaima y la selva amazónica. Yo voto para que este y oeste sean solo nombres geográficos. Yo voto para que dejemos de ser refugio de terroristas de todo el mundo. Yo voto para que todos tengamos una voz. Yo voto para que la desidia deje ser un símbolo nacional. Yo voto para que dejemos el salvajismo y vayamos al desarrollo. Yo voto por Gallegos, Trompiz, Soto, Cruz-Diez, Moreno, Imber, Tío Simón y todos los luceros de nuestra cultura. Yo voto por la tierra de gracia. Yo voto por el tricolor de la bandera. Yo voto el turpial, por la orquídea y por el araguaney. Yo voto para que seamos de nuevo una tierra de tolerancia. Yo voto por un cambio. Yo voto por la reconciliación. Yo voto por Venezuela. 

La Generación del Miedo y la Rutina.

        Somos la generación del miedo y la rutina. Hemos crecido en un país descompuesto; un adefesio de república donde la vida no vale nada y la moral es un ser deformado. Somos las víctimas de un experimento social, de la negligencia de una sociedad idiotizada cuya falta de ciudadanía en 1998 nos llevó a pagar sus consecuencias. Aquí estamos, mirando con envidia a todos los jóvenes del mundo a través de nuestras redes sociales; revolcándonos en la falta de futuro, de progreso, de cosmopolitismo; en la chabacanería de lo que queda de vida nocturna; en el encierro a domicilio que se ha vuelto nuestra juventud. Nos babeamos como idiotas viendo el Halloween en el resto del mundo; viendo la diversión de jóvenes que todas las tardes disfrutan de su ciudad y sus amigos; viendo todas esas maravillas que ofrece la vida en un país normal: la comida, la ropa, los museos, las actividades recreacionales. Todo lo que crecer en una revolución nos arrebató.

            Y así vivimos, a base del deseo y del miedo. El miedo a no saber si viviremos, el miedo a no saber adónde se dirige tu futuro. El miedo a que esta pesadilla no termine nunca. A que finalmente nos terminemos de volver una comunidad completamente emigrante. Ese miedo a que algún día – 2030, 2050 – nos sentemos en casas suburbanas con nietos e hijos que hablen lenguas foráneas, recordando un Ávila que más nunca vimos, con relatos generacionales que no son de heroísmo y progreso si no de nuevos nómadas modernos. Sentarse en el metro de Nueva York, año 2052, y ver una anciana venezolana narrar su travesía por el mundo una vez que abandonó Caracas décadas antes para más nunca volver.

            Y dejamos nuestras pocas esperanzas en lo poco que nos queda. En brujos y profetas, en elecciones parlamentarias. Y el miedo acecha y golpea, apareciendo con rumores macabros y desalentadores que llegan de supuesta largas cadenas de gente: que habrá un fraude masivo, que compraron a la ONU con oro, que si gana la oposición los colectivos desarrollarán una pesadilla de sangre y terror en las calles del país. Surge la depresión, pero la esperanza perdura en medio de la oscuridad.

            No es lindo vivir con miedo y no es divertido vivir con rutina, encerrado en una casa. Y así, a mi generación le ha tocado vivir los peores momentos de la historia de este desangrado país que es Venezuela. Somos la generación de la emigración, empujados por el país a las aguas del Caribe para conquistar el resto del planeta – dejando una patria en llamas atrás. Y todo por la irresponsabilidad de una generación mayor que no logró entender lo que tenían hasta que lo perdieron. 

Miss Venezuela 2015: Se mudó a un salón de fiestas residencial.

1.       Miss Venezuela 2015: Salón de fiestas de Residencias Kentucky, Calle El Samán, Colinas de Bello Monte.

           El Miss Venezuela de este año fue balurdo a secas. No balurdo y estrafalario como el del año pasado. Secamente balurdo, incapaz de satisfacer ese placer masoquista que sentimos al ver algo extremadamente chabacano y grotescamente estrafalario. La falta de presupuesto convirtió el concurso en algún tipo de show escolar en el salón de fiesta del edificio Residencias Kentucky en Colinas de Bello Monte, que ahora es la nueva sede oficial. La junta de Venevisión se reunió y decidieron, debido al desmadre económico que vivimos, que este año además de poner la nueva sede en las Residencias Kentucky no habría musical de Osmel, vestidos ridículos para las concursantes o un show musical barato levemente inspirado en las Angels de Victoria’s Secret. Las cámaras con las que se grabó el programa fueron intencionalmente usadas para darle un toque vintage de 1995. El jurado se armó poniendo nombres a la zar en una lotería y Osmel fue vetado de hablar durante todo el concurso, dejándonos a un alma muda con el arco del triunfado tejido en su chaqueta.

2.       Joropo zuliano.

               Un Miss Venezuela no puede estar completo si no se incluyen shows lo suficientemente ridículos como para hacernos sangrar por los ojos. El primero fue la típica rutina de “cualquiera de nosotras podría ganar”, reliquia prehistórica de la Cuarta República, donde hubo una temática inspirada en la prostitución europea del siglo XIX y los cabarets de mala muerte anteriores a la Primera Guerra Mundial (Saliéndome del tono burlón: creo que aquellos bailes tan lascivos que hicieron en la presentación son sumamente denigrantes a las mujeres, mostrándolas como objetos sexuales). El show incluyó además bailarines vestidos de… ¿mexicanos? ¿Guardias Reales? ¿Liberace?

                Posteriormente se pudo apreciar la tan esperada ronda de trajes de baños donde las hermosas señoritas modelaron un maravilloso aparato de tortura medieval en el cuello y copias de zapatos Louboutin mientras el cantante Benevides (¿ese no era un rey de la Biblia?) nos enseñaba sus bailes aprendidos en la escuela de mimos para pelear contra seres invisibles como la Sayona. El fondo de la presentación de Benevi(sion)des fue claramente inspirado en las ilusiones ópticas tan típicas de los shows de Beyoncé, sin lograr el efecto deseado. Los shows continuaron con un joropo traído desde el Zulia (¿?) que incluyó una tocadora de cuatro vestida de los años sesentas, bailarinas en minifalda folclórica (¡La revolución feminista llego a los Llanos!) y una sexóloga cantante (así fue descrita, no lo inventé) pues ¿que sería del Miss Venezuela sin música folclórica chimba?

            Otro show que ha de ser recordado de una noche tan linda como esa, fue el show de los Cadillacs quienes lamentablemente no cantaron su excelso éxito “Chávez, corazón del pueblo” para recordarnos ese bello legado de colas, inseguridad e inflación llena de brillo. La presentación incluyó además bailarinas vestidas de sirvientas “sexys” (¿o era una mala referencia a Clueless?) que claramente compiten con las strippers que hicieron pole dancing en la presentación de Kent y Tony en el 2014. ¡Viva la pachanga venezolana!

3.       Twitter for dummies.

             Me encantó la manera de atraer a los videntes a twittear sobre el concurso: prometiéndoles que una mínima imagen de su rostro saldría dos segundos en pantalla. Y tuvo buen resultado.

4.       Novias fantasmas, Elsa de Frozen, Madonna y un Plumero Humano.

              La ronda de vestidos fue menos estrafalaria que en 2014 y se pudo ver a una cantidad de concursantes usar vestidos casi idénticos que los de otras concursantes: los powersuits anteriores al Viernes Negro que están en el closet de tu mamá fueron sumamente usados este año junto a plumeros humanos, axilas al aire, vidrios de seguridad puestos en los muros de las casas revistiendo el vestido y cristales árticos (¿?). Miss Barinas no pudo caminar por lo apretado de su vestido mientras que Miss Bolívar desfiló un vestido prestado por el estudio que hizo el video de Material Girl en 1985. Miss Distrito Capital se inspiró en los mitos del país y se vistió de novia fantasma. El vestido de Frozen de Miss Falcón, quien entró caminando como una malandra, fue descrito como de “chiffon surinamés, tejido con pelo de unicornio pigmeo mongol y diamantes extraídos de la espalda de una rana hada de las cuevas arcoíris”. Miss Nueva Esparta fue vestida de Poseidón mientras que Miss Sucre prefirió ir de plumero gigante. Miss Trujillo mostró su bata de baño morado con la que después trapeó el suelo. Miss Bachaqueo se vio ausente en esta sección.

5.       Traki, for those who feel young!

         Las publicidades entre los segmentos fueron encantadoramente raras. Se pudo ver una cantidad infinita de marcas de zapatos robándose canciones americanas, la peluquería de Jesus Morales prometiéndote hacerte sentir en Nueva York o Paris con una estética Bendecida y Afortunada chic y Traki presumiendo su nueva imagen: Osmel Sousa, quien es el nuevo boom de la cultura pop de Venezuela. (Traki, for those who feel young!).

6.       Celia Cruz y su puercoespín (¿O era Mirla Castellanos?)

                El jurado de este año estuvo conformado por el tan nombrado George Wittels, Bob Abreu, la primerísima Mirla Castellanos vestida de Celia Cruz con un puercoespín en la cabeza (¿o era Dragon Ball Z?) y un montón de celebridades que no conozco porque mi generación no vio la televisión nacional de antaño y no ve la de ahora porque es un total desastre dantesco.

7.       Maite regresó (de 1986)

              La segunda venida de la infaltable Maite Delgado fue recibida por un show con bailarines en flux que seguramente diseñó Osmel. Maite liberó su típica voz grave y mandibuleada estilo Laura Perez, como si se burlara de ella misma, y evocó de esta manera a Maite Delado del Miss Chocozuela. Maite, último líder político de la Cuarta República, representa la única muestra de grandeza del concurso al cual fue condenada por siempre a animarlo inclusive “hasta después que sea más chabacano que todo show en la televisión” por una bruja santera en 1986 cuando era un show de La High Society C.A. Se dice que aun pregunta si vas a votar por COPEI o AD. 

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             Para terminar les dejo un vídeo del Miss Venezuela 1997, que tuvo un racimo de celebridades, elefantes y tigres reales, una producción y visuales increíbles y muchas cosas más que el Miss Venezuela 2015 ni sueña en tener. La transformación sucedida en estos dieciocho años (mis dieciocho años de vida) equivale a pasar de lámparas de cristal a bombillos y de muebles franceses a sillas de plástico.

Oh, 1997. 

Miss Venezuela es Árabe – y Eso No la Hace Menos Venezolana Qué Tú.

 Mariam Habach, Miss Venezuela 2015 (foto cortesía de El Universal)

Mariam Habach, Miss Venezuela 2015 (foto cortesía de El Universal)

        Con una población de cerca de 1.600.000 personas, los venezolanos de origen árabe han permeado todo aspecto de la sociedad venezolana. Dirigen enormes empresas y bancos, han fundado organizaciones de suma importancia para Venezuela como el equipo de Los Magallanes y han logrado renombre a través de muchos personajes públicos. Anoche, la nueva Miss Venezuela fue anunciada: Mariam Habach, oriunda del estado Lara y venezolana siria. Inmediatamente, una ola de comentarios xenofóbicos se hizo sentir en las redes – mostrando no solo un enorme desprecio a los venezolanos árabes si no una suma ignorancia de una parte de la población.

        Las dos grandes colonias árabes de Venezuela son la siria y la libanesa. Fue en la segunda mitad del siglo XIX, cuando el primer libanés en migrar a Venezuela tocó sus cálidas tierras caribeñas. Ese fue el inicio de una inmigración masiva que cambió la composición social de Venezuela, haciéndonos uno de los países con más libaneses en el mundo. Los inmigrantes libaneses siguieron llegando a Venezuela durante aquel siglo y el siguiente, con olas masivas de libaneses estableciéndose en el país durante la dictadura de Perez Jimenez en los años cincuenta y durante la guerra civil libanesa en los setentas y ochentas. La enorme mayoría de los libaneses que llegaron al país eran cristianos, principalmente católicos orientales pero también ortodoxos. La minoría musulmana, que ha ido creciendo desde que Margarita fue declarada zona libre de impuestos al rededor del año 2000, se estableció principalmente en la Isla de Margarita. Los drusos, una religión mística del Líbano y de Siria, también encontraron refugio en el país haciéndonos el país número cuatro con la mayor cantidad de drusos luego de Líbano, Siria e Israel. Otra enorme inmigración de habla árabe que Venezuela tuvo, inclusive mayor a la libanesa, fue la siria. Los sirios venezolanos, también en su mayoría cristianos y en gran parte provenientes de la hoy devastada ciudad de Aleppo, encontraron un hogar en diferentes zonas del país tales como el pueblo oriental de Santa Bárbara donde la fuerte presencia siria lo ha convertido en el único enclave étnico árabe en Latinoamérica (y hay que tomar en cuenta que hay más libaneses en Brasil que en todo el Líbano). Estas grandes migraciones han tenido de resultado que existan grandes y poderosas colonias en Caracas, Puerto Ordaz, Maracay, Margarita y otras zonas importantes del país.

         A medida que Mariam recibía su estrafalaria corona de reina de belleza, los comentarios racistas se empezaron a sentir en las redes sociales. Más de una persona la acusó de no ser una venezolana “verdadera” (lo que sea que eso signifique) debido a que sus padres provienen de Italia y Siria, otro – por ejemplo – dijo que Mariam Habach debería ser Miss Siria y no Miss Venezuela. El nivel de acoso llegó a tal nivel, que la cuenta de Twitter de Habach fue hackeada con tweets tales como: “Soy niña de papa y mama arabe por eso me hace ser la más hermosa jaja les gane a todas sucias” (sic.) o “Ojalá toda la gene de Siria se Unda” (sic.). Debido a la ola de xenofobia, Habach especificó: “Yo no soy árabe, ni soy italiana, soy de aquí, y descendiente de esa cultura, pero soy totalmente venezolana y tocuyana”.

         Buscando del tema en internet, conseguí un foro de mala muerte donde los comentarios racistas eran aún peores. El tema se abría diciendo que Mariam Habach (que no es la primera Miss de origen extranjero. Todas menos una de las Miss Universos han sido de origen extranjero) era una homofóbica pero que esto se le perdonaba porque es algo de “sus costumbres”, implicando a la homofobia como un supuesto valor cultural de los árabes (Ya que al parecer en Venezuela los homosexuales son sumamente respetados, en especial en la Asamblea Nacional donde los insultos homofóbicos sobran). La ignorancia del hombre, que pareciera considerar la homofobia igual al kibbe o a la danza del dabke, me hizo pensar en el pensamiento liberal de los habitantes de Beirut donde existe una notable subcultura homosexual. En el foro, los comentarios xenofóbicos a Habach siguieron. Una forista preguntaba que por qué estaba en una iglesia católica si ella es árabe, ignorando completamente que la mayoría de los árabes venezolanos son cristianos y que árabe y musulmán no son sinónimos pues la gran mayoría de los musulmanes no son árabes. Otros criticaban y comentaban su nariz, típicamente grande por ser de Medio Oriente, como ya había visto en Twitter donde la mentaban de bruja. Un usuario preguntó: “Pero no sólo homofóbica, también ninfómana, vulgar, grosera, fea, bruta e hipócrita Jajajaja también los árabes son así?” lo cual llevó a la respuesta de otro usuario que dijo: “Pa que te digo que no sí si. (sic.) Esa comunidad me la conozco bien. Doble moralistas como ellos solos.” La generalización y la ignorancia hicieron de las suyas.

        La xenofobia está creciendo en el país. Está creciendo no solo contra los venezolanos libaneses y los venezolanos sirios, sino también contra los venezolanos italianos, los venezolanos españoles, los venezolanos portugueses, los venezolanos judíos, los venezolanos armenios, los venezolanos colombianos, entre muchos otros. Se ve la ampliación del estereotipo del extranjero que oprime al venezolano de pura cepa, tan antiguo que se podría decir que hay hasta un sketch de Radio Rochela (muy gracioso de hecho) de alrededor del año 1992, y un discurso estatal que promueve este pensamiento – causando artículos altamente preocupantes en páginas radicalmente chavistas como Aporrea.com. Pareciese que la memoria cultural venezolana estuviese borrando el hecho que este es un país de inmigrantes y que los descendientes de estos son tan venezolanos como un descendiente de un conquistador con una indígena.

          ¿No somos venezolanos por ser de otra cultura? Obviamente sí, y no lo digo porque simplemente tengamos la nacionalidad. Lo digo porque vivimos en este país que nos dio refugio, porque nos sentimos como una parte de él, porque nuestra bandera es el tricolor con estrellas, porque trabajamos con los que nos brindó Venezuela al llegar y porque, más que nada, amamos a Venezuela y la llamamos hogar. ¿Cuándo se había visto una xenofobia tan notable en este país? La situación es preocupante, desmoralizadora. No podemos dejar que esto continúe, permitiendo que nos sigan dividendo en venezolanos de verdad y venezolanos de mentira porque no hay nada menos venezolano que despreciar a otro por su etnia. Invito por eso a todos los venezolanos a darle la espalda a la xenofobia de unos cuantos y le digo a ese grupo pequeño: si les molesta la multiculturalidad, están en el país erróneo – Si abrimos nuestras puertas a todo el que escapaba de la locura del Viejo Mundo, fue por algo. Venezuela es una tierra multicolor con sabor latino, asiático y europeo que no se dejara llevar a la locura del racismo y la división.

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Entrevista a Luis Molina-Pantin

 Luis Molina-Pantin apreciando una de sus obras.

Luis Molina-Pantin apreciando una de sus obras.

         Tuve el placer de entrevistar a Luis Molina-Pantin, artista plástico venezolano basado en Caracas. Molina-Pantin, que fue reseñado por el New York Times, ha expuesto en Barcelona, Bogotá, Sao Paulo, Gwangju, Houston, Sevilla, Arizona, Madrid y Nueva York y varias de sus obras han sido adquiridas por museos de estas ciudades. El trabajo de Molina-Pantin trata principalmente, a través de significantes objetos vintage que él llama “arqueología urbana”, sobre Venezuela, el colapso que lleva décadas sufriendo y la cultura moderna de dicho país simultáneamente haciendo un comentario social y político.

Tony: ¿Consideras tu arte como arte conceptual o arte pop? Tomemos en cuenta que el arte pop emplea imágenes de la cultura popular o consumista mientras que el arte conceptual emplea objetos mundanos muchas veces no creados por el artista para expresar el concepto tras estos.

Luis Molina-Pantin: Arte conceptual, pero algunos confunden las dos cosas.

T: ¿Cuánta consideras que es la importancia de lo pop en tu arte?

LMP: Tiene un porcentaje de la cultura pop, por la manera de presentar a los objetos o portadas de libros, pero no lo llamaría pop.

T: Tus obras son principalmente objetos del pasado cosmopolita y consumista de una Venezuela que ya no existe y fotografías con imágenes poderosas sobre la cultura masiva, el país y en muchas ocasiones el kitsch. ¿Te consideras escultor, fotógrafo o algo diferente?

LMP: Artista plástico, es más flexible, tengo la habilidad de asumir roles para poder crear, puedo trabajar como “fotógrafo" o como “escultor”.

T: Existe una gran cantidad de críticas al arte conceptual por mostrar objetos mundanos no creados por el artista como obras de arte. Varias de tus obras son objetos mundanos pero que logran expresar un mensaje sobre Venezuela o simplemente un interesante efecto estético a base de los objetos. ¿Crees que esta cualidad tan única te logra diferenciar de gran parte de los artistas conceptuales o crees se asemejan a ti?

LMP: Trabajar con objetos es fácil para los artistas pero no para el público, la filosofía del ready-made de Duchamp lleva más de 100 años de existencia y todavía el público tiene problemas con ella. Cada artista tiene sus habilidades, no logro semejarme ni diferenciarme de los demás, simplemente hago mi trabajo con honestidad y consistencia.           

T: Damien Hirst es uno de los más celebres y controversiales conceptualistas, con obras como un tiburón disecado o un boticario con pastillas. ¿Qué opinas de su arte?

LMP: Me gusta su trabajo hasta cierto punto, he sido observador desde el principio, loúnico controversial es su éxito comercial, pero a la final como decía Warhol -“Todo artista es comercial”.

T: Una de tus obras que más me llama la atención es una serie de teléfonos ladrillos haciendo un degrade de colores. Hoy en día atraen por su apariencia vintage y nostálgica. ¿Qué quieres expresar con esta obra?

LMP: Mi habilidad como arqueólogo, esos teléfonos son muy difíciles de conseguir, es  como un lujo verlos todos juntos y además formando un degrade. También es sobre lo sensible que podemos ser con un objeto que apenas tienes 25 años de existencia.

 Postales apocalípticas/ Apocalyptic Post-cards (1996)

Postales apocalípticas/Apocalyptic Post-cards (1996)

T: Aquí viene una pregunta larga. Naciste en 1969. Es decir, que tu infancia y tu llegada a la adultez se dieron en un periodo interesante para el país: la Venezuela Saudita se veía cada vez más lejana; el país se hundía en crisis económica; la era de Miami, el ta’ barato dame dos y la Sifrina de Caurimare se desaparecía; y el país cosmopolita que éramos se perdía. Es decir, creciste en el periodo transitorio entre la “Gran Venezuela” de CAP y la “Venezuela Revolucionaria” de Chávez. Se podría ver a tu arte como una expresión generacional de lo que vivió tu generación (la generación X): la pérdida y transición de una Venezuela por la otra. ¿Considerarías a tu arte como una expresión de tu generación?

LMP: Si claro, mi trabajo es sobre mi entorno, pero mi formación no fue totalmente enVenezuela, tuve la oportunidad de vivir y estudiar en Nueva York, Montreal y San Francisco, donde me dio la ventaja de ver a mi país desde afuera.

T: En tu obra “Postales Apocalípticas” vemos una serie de imágenes de íconos de diferentes lugares del mundo con colores y cielos que parecieran ser guerras nucleares u otros tipos de lugares apocalípticos (lo cual me recuerda la obsesión por las bombas nucleares que se expresa en el libro “Generation X” de Douglas Coupland). Una imagen es de Venezuela pero no muestra un edificio icónico si no una torre de petróleo en fuego. Para ti, ¿La imagen expresa que Venezuela ha quedado reducida a su petróleo?

LMP: El petróleo es la imagen del porvenir y modernización del país, ese paisaje es clave para abreviarlo.

T: Tu obra sobre alcancías de bancos quebrados o intervenidos de Venezuela me parece extremadamente significativa al igual que la cantidad de libros viejos sobre temática nacional o de importancia en el país. ¿Qué expresan esos libros? ¿Se podrían relacionar con la obra de las alcancías pues ambos son reliquias de un país que ya no existe?

LMP: Sí, de ahí viene el término “arqueología urbana”, libros y alcancías es lo que básicamente he usado como material para trabajar, todo viene del  dicho-“Nunca juzgues un libro por la portada”.

T: Expusiste una exposición de nombre “Valores Humanos”, como el programa de Arturo Uslar Pietri (una vez más evocando la cultura pop del pasado),  donde expones las alcancías de los bancos quebrados o intervenidos o una botella de whisky – “la bebida nacional” – que dice perturbadoramente: tamaño familiar. ¿Por qué elegiste ese nombre para la exposición? ¿Habla de una perdida de los valores y del materialismo?    

LMP: Titulo clave sobre el rescate de los valores humanos, también tiene una doble lectura, el único programa que mi padre me decía que viera. En fin, el título y la exposición lo dicen por si solos…

T: Tomando en cuenta la temática de tus obras: ¿has visto la película Adiós, Miami? Y ¿Has pensado trabajar con el metro (y su arcoíris icónico) o con la famosa Sifrina de Caurimare cuyas cuñas para Bon Bon de Tío Rico terminaron expresando esta experiencia traumática que llamamos el viernes negro?

LMP: La vi hace años, emm, por ahora no creo.

T: Has hablado de tu búsqueda por estos objetos fascinantes del pasado como “arqueología urbana” puesto que es como una excavación de una civilización muerta. ¿Dónde consigues todos estos objetos, en especial los libros, que expresan tan bien la cultura pop de la llamada “Cuarta República”?

LMP: Eso es secreto sumarial, no debería dar recetas.

T: Tu exposición sobre la narco-arquitectura de Colombia causó mucha polémica. ¿Crees que esta narco-arquitectura puede ser considerada como una de esas mezclas tan típicas de tus obras entre cultura pop e historia de un país?

LMP: Sí, el trabajo de la narco-arquitectura es un estudio informal sobre laarquitectura híbrida. Naturalmente todo está conectado.

T: Tienes una serie de fotografías de la casa de Osmel Sousa, la cual expresa la pomposidad y lo estrambótico de dicho personaje tan importante en la farándula local (puesto que el Miss Venezuela, a pesar de sus lados oscuros, es un poder en el país). ¿Cuál es la historia de cómo llegaste a fotografiar la casa de Osmel?

LMP: Ese trabajo se hizo especialmente para la exposición colectiva “90-60-90”, que serealizó en el antiguo Museo Jacobo Borges en el año 2000, curada por Alfons Hug, quien era entonces el director del Instituto Goethe en Caracas, fui invitado a participar junto con otros artistas venezolanos y alemanes sobre el fenómeno cultural del Miss Venezuela.    

         En vez de fotografiar a las misses con sus trapos, tacones, etc… quería ir al problema de la matriz, y esa era el apartamento en Santa fe Sur donde vivía Osmel, por suerte la Organización Miss Venezuela fue patrocinante de la exposición y pude lograrconvencer a Osmel para entrar en su casa.

T: Vemos obras tuyas tales como una vista a un jardín hecha de revistas y portadas de libros sobre plantas y jardines o fotografías a set de novelas de los noventas que aparentan ser casas. ¿Estás hablando de una falsa realidad creada por el consumismo y la cultura pop? Es decir, del delirio de creer en algo artificial – lo que Baudrillard llamó la hiperealidad

LMP: Sí, es más o menos sobre el reciclaje de la imagen y sacando de su contexto original esos estudios televisivos y libros…

T: En el resto del mundo se tiene una imagen de Latinoamérica como un lugar con guerrillas, bigotes, sombreros gigantes, Macondos, plantaciones con mujeres en ruanas y burritos. En tus obras vemos otra cara de la moneda, al menos de Venezuela: consumismo, cultura pop al estilo americano, cosmopolitismo, etc… ¿Tus obras son una reivindicación de la imagen de Latinoamérica o al menos de Venezuela?

LMP: Sí, se ve en varios de mis trabajos, en vez de estudiar a las civilizaciones en “crisis” me interesan más estudiar las civilizaciones del “poder”.

T: Finalmente, en varios de mis escritos he expresado el sentimiento de que Caracas se ha vuelto Roma en el ocaso del imperio (un punto de vista que descubrí que alguien más tiene en un artículo de Caracas Chronicles). Es un antiguo imperio de la opulencia y la prosperidad que cae abandonado y tomado por bárbaros: gigantescas ruinas de hierro y hormigón. Como dijo el autor del artículo en Caracas Chronicles: Aun está el coliseo y el foro, cayéndose, pero los emperadores no existen. Aún quedan las villas como varios nobles, pero gran parte se han ido a Constantinopla. Basado en esta metáfora, ¿Tu “arqueología urbana” son las reliquias de Roma antes de los bárbaros?

LMP: Antes y después…-

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Si deseas conocer más del trabajo de Luis Molina-Pantin, puedes ingresar a su página web www.luismolinapantin.com o seguirlo a través de su cuenta en Instagram @luismolinapantin.

 

Ten tu Chamo: la Telenovela Venezolana y la Deformación Familiar

         Bien desde 1971, Brasil ha sufrido un enorme cambio demográfico. La tasa de fertilidad brasileña se ha reducido de un promedio de seis hijos por mujer a un promedio de menos de dos. Los demógrafos creen que aquel cambio poblacional debe al hecho que Brasil ahora es un país más urbano y más rico, pero nuevos estudios apuntan una fuerza de cambio más inesperada: las telenovelas.  

      Un estudio de población reveló que las populares telenovelas brasileñas tuvieron un impacto directo en las tasas de divorcio y de fertilidad de Brasil a medida que el poderoso canal de televisión Globo se expandió gradualmente por los estados del país. Las telenovelas que llegaron con Globo expusieron a la población a modelos familiares pequeños y más glamurosos – modernizando de esta manera el pensamiento del gigante sudamericano.

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            En Venezuela, mayor exportador de telenovelas en los años ochenta, la situación es otra. No es secreto que en Venezuela las familias donde ambos padres están presentes son atípicas y que existen una serie de problemas en torno a la estructura familiar. El mayor grupo de madres venezolanas son las madres solteras (3,2 millones de mujeres) y en el Zulia solamente hay 94.000 madres con siete hijos y 42.000 con ocho. De hecho, la tasa de fertilidad del país ha aumentado de un 42% en 1960 a un 55% en 2011. Y la situación es aun más sombría: Venezuela es el primer país sudamericano y el tercer país latinoamericano (después de Nicaragua y Honduras) con la mayor cantidad de madres adolescentes. 25 de cada 100 embarazadas tienen menos de 19 años y, preocupantemente, Latinoamérica y el Caribe son las únicas regiones del mundo donde la tasa de embarazos adolescentes ha aumentado y no disminuido de acuerdo a la ONU. Debido a esto, el porcentaje de madres adolescentes ha aumentado de 13,8% en 1990 a 27-30% en 2010 por lo que por día nacen 21 niños venezolanos cuyas madres son adolescentes. La falta del padre en la estructura familiar es notoria, por lo que nace una sociedad matriarcal donde el padre desaparece y deja a su pareja – la madre de mis hijos – como único soporte de su descendencia. La existencia de refranes como “una vez que se acaba el amor por la mujer, se acaba el amor por los hijos” reflejan la situación. La irresponsabilidad también existe en las mujeres. En Venezuela, es común que una mujer en un intento desesperado de mantener a su pareja a su lado se embarace (lo que se conoce en inglés como un anchor baby) – muchas veces fallando en su meta. Otras mujeres aconsejan a sus amigas con tener un bebé (“ten tu chamo”) por el logro que representa para ellas, ignorando la responsabilidad y el peso económico que esto implica. Los anticonceptivos son ignorados por la falta de educación sexual que sufre la gran mayoría de la población de Venezuela.

            El poder de la televisión – el nuevo opio del pueblo – sobre los televidentes puede llegar a ser enorme. Un ejemplo de esto es la occidentalización que ha sucedido en casi todo el planeta una vez que los televidentes de zonas como Asia o Medio Oriente quedan expuestos a la vida en Occidente. También, la normalización de temas que otrora eran tabú, como la homosexualidad o el sexo prematrimonial, ha sido empujada en gran parte por la televisión. En Venezuela, la televisión (solo hay que pensar en el 11-A) y las telenovelas también ejercen su influencia sobre la población – muchas veces deseducando. Mis críticas a la influencia de las telenovelas sobre el pueblo venezolano empezaron después de que vi “Cosita Rica”, una superba telenovela de Leonardo Padrón que toca temas sociales y políticos del país (hay hasta un personaje que representa a Chávez). Cosita Rica es el típico romance de una mujer pobre (Paula C) con un hombre rico (Diego) y los muchísimos obstáculos que encuentran en el camino (claro, sumándole cosas como el malandraje, el chavismo, la lucha de clases, etc…). El mayor obstáculo para los héroes de la telenovela es Vicky, la burguesa esposa de Diego quien es retratada como una monstruosa y malvada perra sin corazón que hará lo imposible por evitar el amor de los protagonistas (más o menos Cruella de Vil en el Este de Caracas). Pero si se pone esta situación en la vida real, toma otra perspectiva: Vicky es una mujer tratando de salvar su matrimonio pues su marido es un hombre infiel y Paula C es su amante (y empleada…). Lo que trato de decir con esto, es que el televidente está siendo expuesto a una moralidad retorcida y errónea: la esposa es el antagonista, la amante es la heroína y la infidelidad es aceptada y aplaudida. Peor aun, el televidente es receptor a la idea de que debe luchar por un marido infiel en vez de divorciarse de él una vez por todas. Cosita Rica, no estás dando un buen mensaje.

            Las novelas clásicas del país son igualmente dañinas. “Leonela” nos muestra una mujer que es violada pero posteriormente se enamora del violador y se casa con este. En “Abigail” vemos una alumna de bachillerato que enamora a su profesor, tiene un hijo con este y posteriormente – tras todo un drama sin fin – se casa con él. “Cristal” nos muestra, al igual que en un momento Cosita Rica, que una mujer quedando embarazada va a mantener a su marido cerca (y no importa si el bebé es de él o no). Las telenovelas han tenido un resultado tóxico en la sociedad venezolana: el televidente es expuesto y convencido constantemente de que una mujer pobre solo progresará acostándose con su patrón, que embarazándose una mujer mantendrá a su pareja cerca, que ser infiel está bien y que el gran amor de una mujer es un hombre que la maltrata o – ¡por el amor a Dios! – un violador del que fue víctima.

Una transformación en la temática de las telenovelas, que ejercen un gran poder en la población venezolana, es más que necesaria - es urgente. Dejando aquellos modelos arcaicos y machistas, estas deben exponer al televidente a un estilo de vida moderno e influenciar la manera de pensar como sucedió en Brasil, siendo así transportadoras de la modernización y del pensamiento moderno y no odas a la misoginia que, a cambio del dinero que producen, desinforman e influencian para mal a un país entero donde la deformidad de la estructura familiar y de la maternidad están estrechamente relacionadas con la miseria. Se necesitan telenovelas donde Vicky le pida el divorcio a Diego una vez que descubre su amorío con Paula C, donde Leonela lleve a su “gran amor” a la justicia, donde Abigail se gradúe del colegio sin un bebé y donde embarazarse por un hombre lleve al personaje a la pobreza y no a un matrimonio idílico. Nuestra televisión ya no puede ser tóxica si no productiva, usando el drama pero con una nueva perspectiva moral que eduque a través de la dureza de la realidad. Hay que cortar, romper, armar, y más que nada mostrar con una nueva perspectiva, las estructuras y los ideales de la telenovela. Es decir, hacer un cambio en la cultura. Por eso digo: guionistas, no pudran las mentes de los venezolanos - edúquenlas.