Caracas - Modernismo a la Deriva

Villa Monzeglio, Bello Monte, Caracas. 

Villa Monzeglio, Bello Monte, Caracas. 

En más de una ocasión, los ciudadanos de Caracas no notamos las gemas arquitectónicas que conforman nuestra metrópolis. Nuestros ojos, enfocados en la inseguridad y la escasez de alimentos, no advierten que, tras las barriadas y las capas de mugre y contaminación visual, Caracas posee una gama de edificaciones esplendidas acechadas por la decadencia.

Hace unos días, fui a una boda en la Iglesia de la Guadalupe en la urbanización de Las Mercedes. Para el horror de mis ojos, cruzando la calle, una casa pintoresca de estilo neo-vasco estaba siendo demolida para dar paso al “progreso”. Las Mercedes es una de las pocas zonas de Caracas que es totalmente plana y por ende está condenada a convertirse en una zona comercial. Es por eso que la gran mayoría de casas suburbanas de la zona han desaparecido para dar paso a todo tipo de negocios. Lamentablemente, no hay ley ni regulación alguna en torno a la estética y la zona crece desorganizadamente y ahogada en kitsch de mal gusto y arquitectura vulgar (la llamada novel arquitectura): letreros, modificaciones arquitectónicas, y anormalidades estéticas han hecho de Las Mercedes un gran basurero visual.

Edificio Humboldt, Altamira, Caracas. Notese el vandalismo en sus paredes en la zona inferior. 

Edificio Humboldt, Altamira, Caracas. Notese el vandalismo en sus paredes en la zona inferior. 

Las Mercedes necesita una ley arquitectónica con urgencia. No solo para controlar el panorama y evitar la continua proliferación del kitsch, si no también para proteger a las últimas gemas arquitectónicas de la zona. Aquella casa neo-vasca fue demolida y eliminada sin dejar rastros más allá de la memoria y muchas otras edificaciones de la zona podrían terminar igual. Las Mercedes posee otras edificaciones llamativas digna de protección tales como varias casas neo-vascas, edificios de la era especial resguardados por frondosos arboles llenos de tropicales enredaderas e inclusive la Policlínica de las Mercedes con su abstracto relieve de bronce en su zona frontal.

Edificio Canaima, Chacao, Caracas

Edificio Canaima, Chacao, Caracas

Por toda Caracas existen gemas arquitectónicas sin protección: La plétora de estilos de Bello Monte, los edificios de Altamira y Los Palos Grandes, las quintas de San Román, la futurista Villa Monzeglio, los edificios de Los Chaguaramos y Santa Mónica, el edificio Altolar y el edificio Canaima, la quinta Jirajara en Santa Paula, el edificio Zena, las viejas casas de Valle Arriba, el Art Deco de El Paraíso, las edificaciones nostálgicas de San Bernandino y muchas otras. Todas estas joyas viven en una constante amenaza ante el futuro, ante la destrucción. La arquitectura no solo posee el mayor valor estético, histórico, y cultural de nuestro país si no que poseen las memorias de todos los caraqueños. Estas cajas de memoria gritan ferozmente la historia del país en sus es exquisitas fachadas y necesitan con urgencia una ley nacional de protección arquitectónica; algo así como un National Register of Historic Places criollo que proteja y eleve culturalmente a estas edificaciones y también les aumente su valor monetario. De esta manera, se creará una cultura de preservación y admiración cultural en los venezolanos. Una de las mayores muestras de la arquitectura moderna del siglo veinte, mi querida Caracas, podría desaparecer rápidamente para dar paso a una ciudad irreconocible. Caracas es un museo vivo de arquitectura y su preservación se necesita con urgencia.

Edificio Altolar, Bello Monte, Caracas. 

Edificio Altolar, Bello Monte, Caracas. 

Pasillos del Edificio Altolar, Bello Monte, Caracas,

Pasillos del Edificio Altolar, Bello Monte, Caracas,

La República de Macondo

Ayer, el mundo perdió a un gran talento. Este Shakespeare latino, forjado por las selvas infectadas de loros y mosquitos del sur, cambió la historia latinoamericana por siempre: Gabriel García Márquez. 

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Hablar de Latinoamérica como una sola entidad cultural me parece, francamente, un punto de vista eurocéntrico. Por ejemplo: Mientras en México se celebra el Día de los Muertos, en Venezuela se preparan hallacas para Navidad. Aun así, Gabriel García Márquez marcó indirecta o directamente a todas las naciones de la región. 

La mayor característica que une a las sociedades heterogéneas de Latinoamérica es la incoherencia y lo absurdo. Nuestras sociedades funcionan asimilando y normalizando a lo increíble y lo impensable. Somos tierras exóticas donde el presidente habla con reencarnaciones en formas de aves, ser bruja es un trabajo y la superstición es ciencia. No es atraso o retroceso, es mas bien un chiste enfermizo del universo que se empeña en distorsionar la realidad. El realismo mágico, el género de las obras de García Márquez, existe y los latinos vivimos en el. 

Gabriel García Márquez, a través de sus obras, nos enseñó lo que Victor Hugo o F. Scott Fitzgerald no podían: la realidad del humano latino. Fue el heredero de Gallegos y  rey del realismo mágico, fue un Francisco Herrera Luque a escala continental. 

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El Gabo justificó nuestras rarezas: Están ahí porque sí. Nos enseñó que lo absurdo es parte del orden real del sur y que lo que para otras culturas es realismo mágico, para Latinoamérica es tan solo realismo. 

También nos mostró, al igual que Herrera Luque, que nuestra historia es perenne y está condenada a repetirse y a escupir esos arquetipos arcaicos una y otra vez. A que surja nuestra figura mitológica regional, el dictador, década tras década sin fin.

Pero más importante, que aquel pueblo loco e irreal - Donde sucede el trama de su obra principal "100 Años de Soledad" - llamado Macondo existe y todos somos sus habitantes. 

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Un ejemplo de esta absurdidad: El año pasado, Miss Venezuela Gabriela Isler era coronada Miss Universo en Rusia mientras en su patria pasaban fuertes saqueos. Basta con leer el blog de Toto Aguerrevere, que muestra lo absurdo y gracioso de la sociedad caraqueña: Una que se seca el pelo para ir a la playa. 

Hay veces que odiamos ese surrealismo, pero queramos o no es una parte de nosotros que en cierta manera nos alegra la existencia. Su aporte a nuestra sociedad es una compleja y completa justificación de nosotros mismos y aquel fue el secreto esotérico de sus obras. 

Ese es el legado del Gabo. Nos enseñó que Latinoamérica es un lugar sin principio ni fin, una serpiente que se devora a si misma. Nos mostró que en 100 años la historia fue la misma, repitiendose eternamente en la soledad de la rutina. Nos mostró que no hay un último Aureliano y que la historia cíclica de Macondo, y su predestinado final, seguirá rodando hasta que Latinoamérica desaparezca en las aguas del océano.   

Siempre estarás en nuestros corazones.

Gracias GGM

Descansa en Paz. 

Caligula en Caracas

Conocí a un viajero de una tierra antigua

que dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco

se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,

semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño

y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,

cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones

las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,

a la mano que se mofó de ellas y al corazón que las alimentó.

Y en el pedestal se leen estas palabras:

"Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:

¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!"

No queda nada a su lado. Alrededor de las ruinas

de ese colosal naufragio, infinitas y desnudas

se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas»

"The General Zapped An Angel" - No puedo evitar relacionarlo con el poema

"The General Zapped An Angel" - No puedo evitar relacionarlo con el poema

Hace no mucho, me encontré con un histórico poema de 1818 por el británico Percy Bysshe Shelley: Ozymandias. Este trata sobre la decadencia de las grandes civilizaciones y culturas que se convierten en titánicas ruinas en medio de un mundo desolado. Esto se expresa a través de la imagen que pinta el poeta: Dos colosales piernas y un rostro en la arena, últimos vestigios de un gran coloso, en medio del desierto vacío y con un pedestal que clama la grandeza de su constructor – el faraón Ozymandias (Ramsés II) – pero que ahora no son más que ruinas y la grandeza una borrosa memoria de un esplendente imperio que yace muerto. La primera idea con la que relacioné dicho poema fue con mi propia ciudad: Caracas.

La hermosa Caracas se ha vuelto un nido gigante repleto de inmundicia donde los criminales y corruptos se emborrachan y vomitan en extravagantes festines donde la obscenidad reina sobre el pudor y las rameras desnudas participan en orgías eufóricas. Es un nido donde la decadencia humana se arrastra entre la mugre y el lodo fétido como puercos. Es la Roma decadente imaginada por los pintores románticos: Una metrópolis de esplendorosas edificaciones mugrientas donde falta la luz y sobra el crimen y la depravación. Es la Babilonia imaginada por San Juan en el Libro del Apocalipsis. 

Torre de David - Favela/Barrio mas alto del mundo. Es un centro empresarial abandonado y nunca terminado. (Foto: www.imutc.org)

Torre de David - Favela/Barrio mas alto del mundo. Es un centro empresarial abandonado y nunca terminado. (Foto: www.imutc.org)

Aun así, esta ciudad decadente y herida grita por ayuda. Pide que los bárbaros la limpien de su porquería y la reconstruyan. Nos lo recuerda diariamente con aquellos “templos a Zeus y Venus”, otrora hermosos, que yacen como el coloso de Ozymandias: Parque Central, el Museo del Niño, la Torre de la Previsora, el Paseo Zingg, el Parque del Este, las casas de El Paraíso, el Hotel Humboldt, la Torre de David y muchos otros. 

Estos restos son los vestigios de una Caracas mejor y más hermosa: la antes llamada Sucursal del Cielo. Son los pies del coloso de Ozymandias que nos recuerdan, por muy imposible que nos parezca, que alguna vez fuimos una especie de Constantinopla tropical: Una ciudad progresiva y moderna cuyo brillo enamoraba a todo el que la viera; una ciudad sin buhoneros, moto taxis, colas de mercado por la escasez, pancartas que celebran a un tirano muerto por doquier, un mar de contaminación visual, ruinas, ciudadanos aterrados por el crimen, suciedad, la nefasta pirámide de Barreto, el grotesco Mausoleo de Bolívar y la apatía e indiferencia de muchísimos habitantes ante el descuido.

Estos esplendorosos edificios descuidados llenos de grafitis, mugre y mal estado en todos sus ámbitos me hacen sufrir y pensar en la decadencia de mi amada Caracas. ¿Es que acaso algún día; entre las prostitutas y corruptos socialmente aceptados y el derroche de dinero al estilo Versalles por parte de la vulgar oligarquía gobernante; me encontraré bajo la favela vertical/ruina de la Torre de David y las sucias torres de Parque Central (Descuidadas y una destruida por un incendio) y leeré un pedestal que diga: "Mi nombre es Caracas, reina de reinas:¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!"?

Romanos de la Decadencia por Thomas Couture 

Romanos de la Decadencia por Thomas Couture