14 de Julio

14 de julio

Hoy se tomó la Bastilla. Hoy, hace dos siglos dos décadas y seis años, se tomó la Bastilla. En esa explosión de ira – partículas volando en espiral y humo áspero brotando de este Armagedón – nació la civilización occidental moderna. Brotó de una explosión, de un mini Big Bang, como una cotufa cuando estalla y deja de ser una lisa esfera dorada y se convierte en una nube crujiente. Hoy – también – hace un año conocí a una muchacha de encanto obsesivo y crueldad bárbara, de confusión y de varias caras. Me marcó, eso es indudable. Amor es una palabra muy grande para lo que siento – crush tal vez le queda mejor.

La conocí una noche de lluvia en esa ciudad monstruosa y fascinante que es Nueva York. Las gotas oscuras bajaban por entre los techos del Downtown y los arboles de Washington Square frente a donde ambos vivíamos por aquel verano. Me la presentaron en medio de una turba de adolescentes de todos los colores y nacionalidades, al mejor estilo Benetton, que habían sido expulsados a refugiarse bajo los techos de zinc de la obra de remodelación de nuestro dorm de NYU luego de que una alarma de incendios se disparara. Y así fue como, en medio de ese mar de jóvenes en pijamas, nació nuestra amistad. Floreció, y eventualmente se volvió algo más complejo. Pero pronto esta complejidad se enredaría en confusiones y problemas estúpidos, llevando a la amistad a un abismo que parecía no tener fin. Pero tocó el frio piso. Y ahí sigue, un año después, sintiendo el frío suelo del oscuro abismo – esperando que alguien la saque de ahí. Pero parece que jamás saldrá.

Y así, mi 14 de julio habla de una Bastilla personal y ridícula. Y pienso en ella y en su crueldad y en su encanto. El universo se burla con su ironía. Nos otorgaron para este día la cita para ir a la embajada de su país por cuestiones de papeleo – su bandera en todos lados. Estoy seguro que para ella hoy es solo un día normal, yo solo soy un espectro de su pasado. Todo sigue en aquel abismo nigérrimo y yo sigo con mi ridícula, enamoradiza, adolescente y patética Bastilla – un año después de mi 14 de julio, aun esperando por ella.