Flores en el Pantano

"How I Got My Shrunken Head" Natali Martinez

"How I Got My Shrunken Head" Natali Martinez

El pasado primero de febrero, la delegación de MUN de mi colegio ganó como la mejor delegación internacional en el MUN de la Ivy League en Filadelfia: el más importante de delegaciones de bachillerato a nivel mundial. Me enteré de esto en la cuenta de Twitter de Diego Arria (y eso que soy uno de los presidentes del Departamento de Prensa. El otro presidente, gran amigo mío, si fue a Filadelfia porque – creemos todos –quería hacer shopping) porque aunque a veces pareciera que yo fuese el proveedor oficial de noticias de mi casa, paso gran parte del tiempo entre la luna y Marte. Me sentí orgulloso al ver como cientos de venezolanos aclamaron a estos jóvenes compañeros míos como el futuro del país. ¡Una delegación venezolana venciendo a delegaciones de todo el planeta y ganando 8 premios de 10 comités! Aun así, al volver a clases oí el negativo humor negro de muchos alumnos: “esos son los futuros bolichicos”, claramente haciendo referencia a la mala fama que un artículo irresponsable de Infodio.com le otorgó a mi colegio. Sí,algunos de esos delegados no son las mejores personas del mundo – y lo digo porque los conozco – pero eso no les quita el merito de haber ganado limpiamente aquel premio. No importa si trataron mal a algún alumno, o si le faltaron el respeto a un profesor, o si tienen una cotufa en la cabeza: ganaron sin trampa y con su propia lucha. En vez de decir semejantes barbaridades, esos alumnos criticones deberían sentirse orgullosos de esta victoria.

El arte de mi amigo Ander 

El arte de mi amigo Ander 

Los medios extranjeros han vendido muy bien la idea que nuestra generación – los nativos de la tecnología – son el futuro del mundo: son los nuevos Adán y Eva; la primera generación en tener a su alcance el mundo con un solo clic; la generación de las artes online, los blogs, las compañías por Instagram, la comunicación instantánea. Una generación que tiene ejemplares que a sus 20 años han hecho más que sus padres en toda sus vidas. Pero aquí, en este pantano de chicungunya que se ha vuelto Venezuela, el milagro de la generación Y y la generación Z pareciese no existir. Pero, ¿Es eso cierto? No, para nada. Capaz la generación X se podría considerar un enorme desastre, resultado de apatía política y de un país que se lo llevó una revolución en el momento que dejaron las aulas de la universidad, pero las generaciones más jóvenes parecen prometer un cambio tecnocrático al país. Somos generaciones que crecimos en un país que fracasó, oyendo los sueños rotos de nuestro padres sobre el país de la modernidad y desarrollo tropical. Crecimos viendo un huracán de miseria que se llevó a Venezuela y aprendiendo de política como nunca antes: hoy, un adolescente sabe mucho más de la situación política del país que la que sabían todas las generaciones anteriores a su edad. Es por eso que los jóvenes de ahora, políticamente y socialmente conscientes, prometen y desean un cambio al país y esa victoria del MUN es una muestra de esto.

Uno de los estampados diseñados por Mafe Sotillo Lairet

Uno de los estampados diseñados por Mafe Sotillo Lairet

Los jóvenes de mi edad prometen mucho. En mi salón de clases hay alumnos que parecen totalmente desorientados a la hora de las clases – no tiene ni la menor idea de lo que estamos estudiando – pero en el momento que hablan de política se vuelven una suerte de Arturo Uslar Pietri con jerga urbana. Yo lo admito, en incontables ocasiones me dejo llevar por el esnobismo. No lo hago a propósito, pero no lo puedo controlar. Es por eso que hoy recibí una gran sorpresa: un compañero de mi promoción se me acercó a preguntarme qué que se debería leer. Me quedé impresionado, puesto que siempre lo había visto como alguien sin el menor interés en la cultura cuya única importancia era aparentar un poder de caudillo en los pasillos del colegio. Le recomendé “La Rebelión de los Náufragos” de Mirtha Rivero. Después me habló de porque quería leer: me explicó que quería tomar ese hábito puesto que leer te abre la visión al mundo y te educa increíblemente. Ahí fue la sorpresa; la visión esnobista que tenía de el se derrumbó. No solo estaba realmente interesado en leer y culturizarse si no que, al decirme esto, me enseñó que a veces la gente que parece más superficial no lo es y eso lo he aprendido ya en varias ocasiones en aquel mismo colegio. Pero el brillo de mi generación va más allá de eso: conozco personas que tienen un talento increíble en las artes, la política, le economía, el deporte, entre otras cosas. Mis amigos Ander (17) y Renato (17) pintan de una manera impresionante y las ilustraciones del primero me dejan boquiabierto. Lorena (17) y Eugenia (16) pasan sus vacaciones en excelentes cursos de verano en las mejores universidades del mundo, aprendiendo de economía y negocios para ser grandes empresarias algún día. Valerie(26) es una estilista excelente de celebridades. Juan Pablo(17) tiene un talento nato en el diseño de modas y en el diseño en general; inclusive creó un sweater que quisiera robarle. Damia (25) posee una creativa marca de accesorios coloridos. Javier (16) es el subcampeón nacional de motocrós. Alejandro (18), Luis (18), Julián (17) y Darío(17) son delegados excelentes de MUN. Mafe (25) es una de las mejores diseñadoras gráficas que he visto.

Yo creo en estos jóvenes pero más que nada creo en Venezuela. La gente está ahogada en pesimismo pero se que hay un arcoíris tras el huracán: lo veo en los ojos de la juventud. Jóvenes venezolanos como yo que quieren cambiar el país con sus sueños y sus ideas; flores en un pantano que reconstruirán un país destruido. Somos más que el futuro de Venezuela: somos su pilar y sus nuevos Padres Fundadores. Puedo decir con toda seguridad que cambiaremos el país por una simple razón: somos Venezuela.