Miss Venezuela es Árabe – y Eso No la Hace Menos Venezolana Qué Tú.

Mariam Habach, Miss Venezuela 2015 (foto cortesía de El Universal)

Mariam Habach, Miss Venezuela 2015 (foto cortesía de El Universal)

        Con una población de cerca de 1.600.000 personas, los venezolanos de origen árabe han permeado todo aspecto de la sociedad venezolana. Dirigen enormes empresas y bancos, han fundado organizaciones de suma importancia para Venezuela como el equipo de Los Magallanes y han logrado renombre a través de muchos personajes públicos. Anoche, la nueva Miss Venezuela fue anunciada: Mariam Habach, oriunda del estado Lara y venezolana siria. Inmediatamente, una ola de comentarios xenofóbicos se hizo sentir en las redes – mostrando no solo un enorme desprecio a los venezolanos árabes si no una suma ignorancia de una parte de la población.

        Las dos grandes colonias árabes de Venezuela son la siria y la libanesa. Fue en la segunda mitad del siglo XIX, cuando el primer libanés en migrar a Venezuela tocó sus cálidas tierras caribeñas. Ese fue el inicio de una inmigración masiva que cambió la composición social de Venezuela, haciéndonos uno de los países con más libaneses en el mundo. Los inmigrantes libaneses siguieron llegando a Venezuela durante aquel siglo y el siguiente, con olas masivas de libaneses estableciéndose en el país durante la dictadura de Perez Jimenez en los años cincuenta y durante la guerra civil libanesa en los setentas y ochentas. La enorme mayoría de los libaneses que llegaron al país eran cristianos, principalmente católicos orientales pero también ortodoxos. La minoría musulmana, que ha ido creciendo desde que Margarita fue declarada zona libre de impuestos al rededor del año 2000, se estableció principalmente en la Isla de Margarita. Los drusos, una religión mística del Líbano y de Siria, también encontraron refugio en el país haciéndonos el país número cuatro con la mayor cantidad de drusos luego de Líbano, Siria e Israel. Otra enorme inmigración de habla árabe que Venezuela tuvo, inclusive mayor a la libanesa, fue la siria. Los sirios venezolanos, también en su mayoría cristianos y en gran parte provenientes de la hoy devastada ciudad de Aleppo, encontraron un hogar en diferentes zonas del país tales como el pueblo oriental de Santa Bárbara donde la fuerte presencia siria lo ha convertido en el único enclave étnico árabe en Latinoamérica (y hay que tomar en cuenta que hay más libaneses en Brasil que en todo el Líbano). Estas grandes migraciones han tenido de resultado que existan grandes y poderosas colonias en Caracas, Puerto Ordaz, Maracay, Margarita y otras zonas importantes del país.

         A medida que Mariam recibía su estrafalaria corona de reina de belleza, los comentarios racistas se empezaron a sentir en las redes sociales. Más de una persona la acusó de no ser una venezolana “verdadera” (lo que sea que eso signifique) debido a que sus padres provienen de Italia y Siria, otro – por ejemplo – dijo que Mariam Habach debería ser Miss Siria y no Miss Venezuela. El nivel de acoso llegó a tal nivel, que la cuenta de Twitter de Habach fue hackeada con tweets tales como: “Soy niña de papa y mama arabe por eso me hace ser la más hermosa jaja les gane a todas sucias” (sic.) o “Ojalá toda la gene de Siria se Unda” (sic.). Debido a la ola de xenofobia, Habach especificó: “Yo no soy árabe, ni soy italiana, soy de aquí, y descendiente de esa cultura, pero soy totalmente venezolana y tocuyana”.

         Buscando del tema en internet, conseguí un foro de mala muerte donde los comentarios racistas eran aún peores. El tema se abría diciendo que Mariam Habach (que no es la primera Miss de origen extranjero. Todas menos una de las Miss Universos han sido de origen extranjero) era una homofóbica pero que esto se le perdonaba porque es algo de “sus costumbres”, implicando a la homofobia como un supuesto valor cultural de los árabes (Ya que al parecer en Venezuela los homosexuales son sumamente respetados, en especial en la Asamblea Nacional donde los insultos homofóbicos sobran). La ignorancia del hombre, que pareciera considerar la homofobia igual al kibbe o a la danza del dabke, me hizo pensar en el pensamiento liberal de los habitantes de Beirut donde existe una notable subcultura homosexual. En el foro, los comentarios xenofóbicos a Habach siguieron. Una forista preguntaba que por qué estaba en una iglesia católica si ella es árabe, ignorando completamente que la mayoría de los árabes venezolanos son cristianos y que árabe y musulmán no son sinónimos pues la gran mayoría de los musulmanes no son árabes. Otros criticaban y comentaban su nariz, típicamente grande por ser de Medio Oriente, como ya había visto en Twitter donde la mentaban de bruja. Un usuario preguntó: “Pero no sólo homofóbica, también ninfómana, vulgar, grosera, fea, bruta e hipócrita Jajajaja también los árabes son así?” lo cual llevó a la respuesta de otro usuario que dijo: “Pa que te digo que no sí si. (sic.) Esa comunidad me la conozco bien. Doble moralistas como ellos solos.” La generalización y la ignorancia hicieron de las suyas.

        La xenofobia está creciendo en el país. Está creciendo no solo contra los venezolanos libaneses y los venezolanos sirios, sino también contra los venezolanos italianos, los venezolanos españoles, los venezolanos portugueses, los venezolanos judíos, los venezolanos armenios, los venezolanos colombianos, entre muchos otros. Se ve la ampliación del estereotipo del extranjero que oprime al venezolano de pura cepa, tan antiguo que se podría decir que hay hasta un sketch de Radio Rochela (muy gracioso de hecho) de alrededor del año 1992, y un discurso estatal que promueve este pensamiento – causando artículos altamente preocupantes en páginas radicalmente chavistas como Aporrea.com. Pareciese que la memoria cultural venezolana estuviese borrando el hecho que este es un país de inmigrantes y que los descendientes de estos son tan venezolanos como un descendiente de un conquistador con una indígena.

          ¿No somos venezolanos por ser de otra cultura? Obviamente sí, y no lo digo porque simplemente tengamos la nacionalidad. Lo digo porque vivimos en este país que nos dio refugio, porque nos sentimos como una parte de él, porque nuestra bandera es el tricolor con estrellas, porque trabajamos con los que nos brindó Venezuela al llegar y porque, más que nada, amamos a Venezuela y la llamamos hogar. ¿Cuándo se había visto una xenofobia tan notable en este país? La situación es preocupante, desmoralizadora. No podemos dejar que esto continúe, permitiendo que nos sigan dividendo en venezolanos de verdad y venezolanos de mentira porque no hay nada menos venezolano que despreciar a otro por su etnia. Invito por eso a todos los venezolanos a darle la espalda a la xenofobia de unos cuantos y le digo a ese grupo pequeño: si les molesta la multiculturalidad, están en el país erróneo – Si abrimos nuestras puertas a todo el que escapaba de la locura del Viejo Mundo, fue por algo. Venezuela es una tierra multicolor con sabor latino, asiático y europeo que no se dejara llevar a la locura del racismo y la división.

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