Monstruos Hedonistas

Hace unos días, el joven Elliot Rodger de 22 años asesinó a siete personas en la ciudad de Santa Bárbara en California. El hombre, como parte de esa perturbada ola de asesinatos públicos y espontáneos en los Estados Unidos, tomó un arma de fuego y un cuchillo y atacó a civiles inocentes por la ciudad para después suicidarse. Rodger, quien sufría de Asperger, envió un trastornado manifiesto por correo electrónico en el cual explicaba porque cometería aquel acto: las mujeres debían ser castigadas.

Elliot Rodger

Elliot Rodger

Delirante, explicó las causas enfermizas de su asesinato en masa. Había elegido la Universidad de Santa Bárbara por las fiestas y el sexo que nunca consiguió y por esto detestaba a las mujeres y las culpaba de su infelicidad debido a ser rechazado muchas veces en el campo sexual. Rodger consideraba que las mujeres eran animales bestiales semi-humanos que no merecían derechos y debían ser eliminados en un holocausto. También detestaba ver una pareja feliz o jóvenes disfrutando la vida y por esto atacó a varias personas desconocidas con bebidas calientes mucho antes de los homicidios. Además, el joven era racista.

Muchas personas culparon al Asperger, tipo de autismo que sufría, de estar detrás del homicidio. El Asperger no es un desorden de la personalidad y muchos menos una enfermedad que haga que la gente comita actos inhumanos. Decir que este sindrome causó un acto tan brutal es un prejuicio atrasado digno de los tiempos pre-Derechos Civiles. La verdadera plaga tras este asesinato es el hedonismo y la objetivación del cuerpo en la cultura moderna.

¿Por qué Rodger se dirigió a aquella Universidad en primer lugar? Buscaba sexo y fiestas. El es uno de los resultados de lo que nos venden los medios (Decidió aquella universidad tras ver una película sobre sexo universitario). Nos hemos convertido en una cultura que no respeta la dignidad humana y que objetiva a la mujer y al hombre. Rodger poseía aquellos puntos de vistas sexistas y cargados de misoginia gracias a lo que los medios han convertido a las mujeres: premios sexuales de los hombres que se ganan por la fuerza y la sensualidad. Nuestra cultura nos vende al sexo como una mera aventura hedonista en la que el otro miembro es un simple objeto de placer, un mero juguete. Se ha perdido toda percepción por el amor y la profundidad, en personalidad y espíritu, de la persona con la que se comete el acto sexual. Nuestra cultura exageradamente promiscua, que a través de este hedonismo superficial ha convertido a la persona promiscua en un juguete sexual compartido por muchas personas que solo ganan placer con el cálido cuerpo del otro, nos ha vuelto a todos premios y objetos sin personalidad o sentimientos. Cada vez somos más como Don Draper y menos como Romeo y Julieta.

Venus y Cupido de Alessandro Allori

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Aquí no estoy hablando de abstinencia si no de respeto al cuerpo (Las personas están en su total derecho al sexo mientras haya amor y un respeto al ego del otro). Rodger se ahogó en una cultura donde solo importa el placer y no la persona. Es un total regreso a la materia y no a la mente. Somos personas con bolsas sobre la cara. 

Nuestra cultura nos enseña que no se necesita un lazo sentimental con la pareja sexual, que solo los que tengan cualidades físicas pueden conseguir el “amor”, y que en las relaciones humanas solo la materia importa. Muchas “feministas” inclusive apoyan esta promiscuidad salvaje que verdaderamente solo convierten a las mujeres en juguetes reusados y botines de una cacería. Esas enseñanzas vanas y superficiales y ese hedonismo bestial, sexista y bárbaro, han creado monstruos como Rodger. Vivimos en una cultura que no respeta a la mujer, al cuerpo, y al lazo sentimental en las parejas humanas y mientras vivamos en un mundo de gente con bolsas sobre sus rostros seguirán naciendo monstruos.