La República de Macondo

Ayer, el mundo perdió a un gran talento. Este Shakespeare latino, forjado por las selvas infectadas de loros y mosquitos del sur, cambió la historia latinoamericana por siempre: Gabriel García Márquez. 

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Hablar de Latinoamérica como una sola entidad cultural me parece, francamente, un punto de vista eurocéntrico. Por ejemplo: Mientras en México se celebra el Día de los Muertos, en Venezuela se preparan hallacas para Navidad. Aun así, Gabriel García Márquez marcó indirecta o directamente a todas las naciones de la región. 

La mayor característica que une a las sociedades heterogéneas de Latinoamérica es la incoherencia y lo absurdo. Nuestras sociedades funcionan asimilando y normalizando a lo increíble y lo impensable. Somos tierras exóticas donde el presidente habla con reencarnaciones en formas de aves, ser bruja es un trabajo y la superstición es ciencia. No es atraso o retroceso, es mas bien un chiste enfermizo del universo que se empeña en distorsionar la realidad. El realismo mágico, el género de las obras de García Márquez, existe y los latinos vivimos en el. 

Gabriel García Márquez, a través de sus obras, nos enseñó lo que Victor Hugo o F. Scott Fitzgerald no podían: la realidad del humano latino. Fue el heredero de Gallegos y  rey del realismo mágico, fue un Francisco Herrera Luque a escala continental. 

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El Gabo justificó nuestras rarezas: Están ahí porque sí. Nos enseñó que lo absurdo es parte del orden real del sur y que lo que para otras culturas es realismo mágico, para Latinoamérica es tan solo realismo. 

También nos mostró, al igual que Herrera Luque, que nuestra historia es perenne y está condenada a repetirse y a escupir esos arquetipos arcaicos una y otra vez. A que surja nuestra figura mitológica regional, el dictador, década tras década sin fin.

Pero más importante, que aquel pueblo loco e irreal - Donde sucede el trama de su obra principal "100 Años de Soledad" - llamado Macondo existe y todos somos sus habitantes. 

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Un ejemplo de esta absurdidad: El año pasado, Miss Venezuela Gabriela Isler era coronada Miss Universo en Rusia mientras en su patria pasaban fuertes saqueos. Basta con leer el blog de Toto Aguerrevere, que muestra lo absurdo y gracioso de la sociedad caraqueña: Una que se seca el pelo para ir a la playa. 

Hay veces que odiamos ese surrealismo, pero queramos o no es una parte de nosotros que en cierta manera nos alegra la existencia. Su aporte a nuestra sociedad es una compleja y completa justificación de nosotros mismos y aquel fue el secreto esotérico de sus obras. 

Ese es el legado del Gabo. Nos enseñó que Latinoamérica es un lugar sin principio ni fin, una serpiente que se devora a si misma. Nos mostró que en 100 años la historia fue la misma, repitiendose eternamente en la soledad de la rutina. Nos mostró que no hay un último Aureliano y que la historia cíclica de Macondo, y su predestinado final, seguirá rodando hasta que Latinoamérica desaparezca en las aguas del océano.   

Siempre estarás en nuestros corazones.

Gracias GGM

Descansa en Paz.