Caligula en Caracas

Conocí a un viajero de una tierra antigua

que dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco

se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,

semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño

y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,

cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones

las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,

a la mano que se mofó de ellas y al corazón que las alimentó.

Y en el pedestal se leen estas palabras:

"Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:

¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!"

No queda nada a su lado. Alrededor de las ruinas

de ese colosal naufragio, infinitas y desnudas

se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas»

"The General Zapped An Angel" - No puedo evitar relacionarlo con el poema

"The General Zapped An Angel" - No puedo evitar relacionarlo con el poema

Hace no mucho, me encontré con un histórico poema de 1818 por el británico Percy Bysshe Shelley: Ozymandias. Este trata sobre la decadencia de las grandes civilizaciones y culturas que se convierten en titánicas ruinas en medio de un mundo desolado. Esto se expresa a través de la imagen que pinta el poeta: Dos colosales piernas y un rostro en la arena, últimos vestigios de un gran coloso, en medio del desierto vacío y con un pedestal que clama la grandeza de su constructor – el faraón Ozymandias (Ramsés II) – pero que ahora no son más que ruinas y la grandeza una borrosa memoria de un esplendente imperio que yace muerto. La primera idea con la que relacioné dicho poema fue con mi propia ciudad: Caracas.

La hermosa Caracas se ha vuelto un nido gigante repleto de inmundicia donde los criminales y corruptos se emborrachan y vomitan en extravagantes festines donde la obscenidad reina sobre el pudor y las rameras desnudas participan en orgías eufóricas. Es un nido donde la decadencia humana se arrastra entre la mugre y el lodo fétido como puercos. Es la Roma decadente imaginada por los pintores románticos: Una metrópolis de esplendorosas edificaciones mugrientas donde falta la luz y sobra el crimen y la depravación. Es la Babilonia imaginada por San Juan en el Libro del Apocalipsis. 

Torre de David - Favela/Barrio mas alto del mundo. Es un centro empresarial abandonado y nunca terminado. (Foto: www.imutc.org)

Torre de David - Favela/Barrio mas alto del mundo. Es un centro empresarial abandonado y nunca terminado. (Foto: www.imutc.org)

Aun así, esta ciudad decadente y herida grita por ayuda. Pide que los bárbaros la limpien de su porquería y la reconstruyan. Nos lo recuerda diariamente con aquellos “templos a Zeus y Venus”, otrora hermosos, que yacen como el coloso de Ozymandias: Parque Central, el Museo del Niño, la Torre de la Previsora, el Paseo Zingg, el Parque del Este, las casas de El Paraíso, el Hotel Humboldt, la Torre de David y muchos otros. 

Estos restos son los vestigios de una Caracas mejor y más hermosa: la antes llamada Sucursal del Cielo. Son los pies del coloso de Ozymandias que nos recuerdan, por muy imposible que nos parezca, que alguna vez fuimos una especie de Constantinopla tropical: Una ciudad progresiva y moderna cuyo brillo enamoraba a todo el que la viera; una ciudad sin buhoneros, moto taxis, colas de mercado por la escasez, pancartas que celebran a un tirano muerto por doquier, un mar de contaminación visual, ruinas, ciudadanos aterrados por el crimen, suciedad, la nefasta pirámide de Barreto, el grotesco Mausoleo de Bolívar y la apatía e indiferencia de muchísimos habitantes ante el descuido.

Estos esplendorosos edificios descuidados llenos de grafitis, mugre y mal estado en todos sus ámbitos me hacen sufrir y pensar en la decadencia de mi amada Caracas. ¿Es que acaso algún día; entre las prostitutas y corruptos socialmente aceptados y el derroche de dinero al estilo Versalles por parte de la vulgar oligarquía gobernante; me encontraré bajo la favela vertical/ruina de la Torre de David y las sucias torres de Parque Central (Descuidadas y una destruida por un incendio) y leeré un pedestal que diga: "Mi nombre es Caracas, reina de reinas:¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!"?

Romanos de la Decadencia por Thomas Couture 

Romanos de la Decadencia por Thomas Couture