Patadas de Ahorcado

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Mientras los ojos del mundo se ocupan del ébola y del Estado Islámico, en Venezuela - otrora la democracia más estable y dinámica de Latinoamérica - se cimienta una dictadura. En los últimos meses, el régimen socialista de H.I.M Nicolás Maduro, heredero de Hugo Chavéz, ha aumentado la persecución a líderes opositores, arrestando a muchos y forzando a otros al exilio. Ahora, la nueva víctima de la cacería de brujas es la ex-diputada y líder opositora María Corina Machado. 

El nuevo nemésis de la revolución aparenta ser una mujer de clase pudiende y femenidad burguesa, una mariposa indefensa que no es amenaza a nadie: pero más alla de su delicada apariencia, María Corina es un águila rapaz. Su popularidad se cimentó al ser elegida como diputada del estado Miranda, el segundo más poblado de Venezuela, en 2011 y posteriormente al intrrumpir al presidente Chavéz en uno de sus discursos para reclamarle que llevaban ocho horas escuchandole hablar y para, impresionando a muchos, acusarlo de ladrón debido a sus expropiaciones. Posteriormente - después de ser golpeada,  pateada y empujada por una escalera por chavistas en la Asamblea Nacional - María Corina asumió un mando principal en el movimiento opositor tras las protestas de febrero y el arresto de Leopoldo Lopéz. Debido a esto, Machado logró que Panamá le cediese su acento en la OEA para expresar la situación de opresión en Venezuela lo cual le costó la ira del régimen venezolano que la destituyó inconstitucionalmente de la Asamblea Nacional. 

Ahora, el gobierno de Maduro la acusa de un imaginado plan de magnicidio y conspiración y, si es declarada culpable, María Corina podría enfrentar hasta 16 años de cárcel, uniéndose así a la lista de presos políticos - estudiantes, alcaldes, juezes y líderes opositores - y violaciones de los derechos humanos del estado Venezolano. La libertad de expresión se ha vuelto un ave enjaulada, un loro de suburbio caraqueño más. 

María Corina después de la violencia que sufrió en la Asamblea Nacional

María Corina después de la violencia que sufrió en la Asamblea Nacional

Aquí, en el Norte del Sur, la libertad se ha esfumado y los derechos humanos son un sueño hundido. Aquí, una dictadura cobarde persigue a una mujer admirable por oponerse a su brutalidad, como el dragón y la Virgen - que siempre pisa a la serpiente - en el Apocalipsis. 

La sangre me hierve con tanta injusticia ¿Cuando va a parar el abuso? ¿Cuando van a respetar al pueblo venezolano? Nos hemos vuelto caudillos; un país dominado por la violencia y el abuso. Somos un pueblo humillado, pisoteado. Somos un pueblo forzado a hacer colas interminables en el mercado y a morir todas las noches. ¿En que nos hemos convertido? En esta persecución a María Corina no veo a Venezuela. No veo a mi patria, a la civilización del oro negro. Veo a la Cuba dictadorial de Fidel, veo a la Argentina quebrada de Perón. Le han desfigurado el rostro a Venezuela y la Tierra de Gracia se desangra. En el aire, solo se siente el terror sudoroso de una oligarquía petrodéspota ante su inminente fin. Se siente un halo rojo de violencia y abusos. Se sienten patadas de ahorcado. 

Ya es hora que digamos ¡Basta! 

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